viernes, 3 de agosto de 2012

The American Conquest Part I


“Que no, que yo no tengo interés en Estados Unidos” esto solía decir yo antes del año pasado. Y entonces, ¿cómo narices acabo haciendo una ruta de un mes por medio país?
Inicialmente iba a ser una vuelta al mundo en toda regla, tenía un mes por delante, y una compañera, A, que por razones varias, no se apuntó finalmente, y entonces vino George de visita a Murcia, tuve una conversación en plan “oye y si haces escala en los "Estates" porque no pasas por Cleveland y nos vamos a Toronto”…ay!!!!!!!!!!!!!!!!! A Canadá ni me lo menciones que me cabreo…..con las ganas que tengo de ir!!!!!. En el momento que me compré la guía del Lonely Planet de USA, la decisión ya estaba tomada. Y es que con 2 bodas entre junio y octubre, visitar Canadá más allá de esa fecha no me parecía muy buen plan. Mejor en otra ocasión...

Así pues, tras varios quebraderos de cabeza, muchos, me decidí por una ruta que fuera factible, y que incluyese, al menos varias de las ciudades que si quería visitar.

La ruta: Seattle – Portland – San Francisco – Los Ángeles – San Diego – Phoenix y El Gran Cañon – Washington – Petersburg/ Richmond – Nueva York.
Fechas: del 8 de octubre al 5 de noviembre.

Seattle: la llegada fue casi de película, casi 2 horas de retraso en el enlace a NY en Lisboa, cortesía de TAP, hicieron que casi perdiese el vuelo NY-Seattle y a la vuelta me provocó un problemón.
La ciudad era como me la esperaba, salvo por el clima. Me esperaba lluvia y más lluvia, y sin embargo, el tiempo fue estupendo. El albergue que cogí un acierto, pegado al mercado de la ciudad y con habitaciones muy apañadas. Memorable el brownie con el que desayuné el primer día. Y los Levi’s que conseguí a 16 dólares!!!!
Por supuesto, para los amantes de Starbucks, esta es una visita obligatoria, aquí nació la cadena y os garantizó que el primer establecimiento, siempre tenía peña pululando por allí.

Portland: El trayecto en tren desde Seattle preciosísimo, muy muy recomendable. Allí me esperaba mi primer “sofá”, Susan y Jon. Como Jon estaba currando, Susan y yo pasamos todo el día juntas y comimos con uno de los amigos de George, que hizo todo el camino desde Eugene solo para conocerme. Por la noche me llevaron a cenar a un restaurante sureño, ya que Susan es una enamorada de Nueva Orleans y al día siguiente fuimos a comer a un típico restaurante americano con un pedazo de sándwich….tremendo y antes de correr al aeropuerto, porque casi pierdo el vuelo a San Francisco, me llevó a la cascada del Multnomah y el parque natural….precioso.
Un plus, es uno de los estados libre de impuestos, así que si tenéis que hacer compras más o menos caras, este es el sitio…
Y una curiosidad, es uno de los estados en los que está prohibido, por ley, echarse la gasolina uno mismo, y no es coña.




San Francisco: Al llegar a San Francisco, tuve desde el avión una visión panorámica y espectacular de la ciudad, de la bahía y del famoso puente. Aquí el tiempo fue, una maravilla, hasta el punto de que el primer día me quemé y todo, para no variar, según me dijeron no era lo habitual para las fechas en las que yo estuve (mediados de octubre ya). Lo peor el albergue, aunque de los mismos dueños que el de Seattle, un poco más cutre y la localización…un desastre, en la calle donde estaba todos los night clubs de la ciudad y con el albergue lleno de juerguistas…la última noche opté por cambiarme e irme al oficial a solo una manzana de Union Square, mucho más recomendable.
Lo mejor, por supuesto el puente, que hice a patita y la cena con V y F que se habían casado el 1 de octubre (doy fé de ello, que estuve en la boda) y coincidíamos en su última noche del viaje de novios. Los llevé a cenar a The Cheesecake Factory, y con las sobras yo comí y cené 2 días. Fue muy divertido salir de Macy’s y que me pitasen desde su coche al cruzar la calle. Surrealista cuanto menos.
El barrio (hiper-mega gay) de Castro, super colorista. Se nota el empuje de esta comunidad en la ciudad. Y el barrio chino…pues eso, muy chino, jajajaja! Lo más bonito, por supuesto, la estampa del tranvía subiendo y bajando por las empinadas calles de la ciudad…no aptas para cardiacos y si para poner las posaderas en su sitio.




Los Ángeles: tengo que decir que esta no era santo de mi devoción, la verdad, y estuve tentada de no incluirla ya que había escuchado muchas cosas, y la mayoría malas, pero entonces hablé con Sheryl, mi amiga de Petersburg que a su vez habló con una de sus mejores amigas, Alesia, que me ofreció su tutela y una cama en su estupendísima casa de North Hollywood. Su hijo, Shayne, un veinteañero de color, super encantador, fue el encargado de pasearme por Venice y Santa Monica Beach, Hollywood, Rodeo Drive, Universal Studios…pero señores, yo no le vi el glamour a la ciudad, por mucho que lo intenté, la verdad, me llevé un chasco considerable.
El momentazo para mi, fui al pasar por la autovía justo al lado del aeropuerto de LAX, un avión apareció de la nada para aterrizar…y como no podía ser de otro modo, era de la Air New Zealand….de todas las compañías del mundo, tuvo que ser precisamente esa…¿será una señal?


San Diego: A solo media hora de la frontera con México, la proximidad se nota y mucho. Mucho rollo latino, un tiempo fantástico y una ciudad pequeña pero cómoda. Mi visita obligada, y por la que incluí la ciudad, en esencia, el mundialmente conocido Zoo de San Diego. Si os gustan los bichos, este es vuestro sitio, el zoo es inmenso y tiene de prácticamente todo, inclusive una colección de más de 10 koalas por la que estuve babeando durante un buen rato. Hasta un kiwi tenían, pero el muy…no se dejó ver, y eso que pasé varias veces, pero ná.
Allí me quedé en casa de mi segundo “sofá”, Cheryl, una señora encantadora que vivía con su perra, Sophie, adoptada en España casualmente y que estuvo, muy a mi pesar, haciéndome de chofer por toda la ciudad y alrededores. Y digo esto, porque no estoy acostumbrada a eso, si no, más bien a buscarme la vida con el transporte local.

De ahí vuelo a Phoenix, capital de Arizona, el estado del Gran Cañon, como rezaban las matrículas el estado….

jueves, 28 de junio de 2012

Que si, que estoy perdida

Lo se, tengo muy parado el blog....muchas cosas, mucho lío y pocas ganas.....será la crisis, serán las ganas de cambiar de aires....

En breve pongo el resumen americano, porque no va a dar la cosa para más...y ya preparo los siguientes viajes, en dos semanitas escapada mediterránea, preparada y comprada en plan loco...si lo pienso mucho no la compro, ahora es cuando me alegro de haber comprado los billetes. Y en unos meses viaje-destino-largo.....este promete...ya me ha dado varios quebraderos de cabeza, jejeje!!! pero aún estoy en proceso de planificación...

viernes, 11 de noviembre de 2011

The American Conquest


Cinco días hace que aterricé y aún arrastro los efectos del jet lag.....pero bien ha merecido la pena. Yo, que durante mucho tiempo dije que los States no eran para mi y que he ido por una conversación inesperada que sembró la semilla, ahora estoy encantada de haber elegido este destino y de haberme currado una ruta que me ha costado muchas horas de ordenador y dolores de cabeza pero que ha sido tremendamente fantástica, no solo por lo que he visto sino por toda la gente con la que me he cruzado por el camino....detalle importante, el viaje empezó accidentado tanto a la ida como a la vuelta, pero los 28 días de ruta han ido suaves como la seda....en breve, pequeño resumen y algunas fotos.....
(Foto: en el primer Starbucks de la cadena en Pike Place (Seattle)

domingo, 13 de marzo de 2011

La ruta asiática 2010








Dado que cuatro semanas de ruta dan para mucho, he decidido haceros un pequeño resumen en el que os cuento los datos más interesantes y las anécdotas…

Presupuesto gastado: 2.300 €

Duración del viaje: del 29 de septiembre al 24 de octubre. Total: 26 días.

Recorrido (vuelos): Madrid-Doha-Hong Kong-Bangkok-Rangún-Bagan-Mandalay-Lago Inle-Rangún-Kuala Lumpur-Tianjin-Shanghai-Hangzhou-Pekin-Doha-Madrid.

Países visitados: Hong Kong (aunque esto no sea un país propiamente dicho), Myanmar (antigua Birmania), unas horas en Malasia, otras pocas en Bangkok (aunque no cuenta porque no salí del aeropuerto y eso que tengo el sello de entrada en el pasaporte), China y Qatar.

Lo más impresionante: el skyline de Hong Hong y de Shanghai de noche y la Expo de Shanghai y por supuesto, la Muralla China.

Lo más deseado: la Muralla China y las Torres Petronas de Kuala Lumpur. La Muralla la “contemplé” con una niebla tan densa que era difícil ver más allá de 50 metros y tener mejor perspectiva....a las Petronas llegué a las 12 de la noche y el taxista me dejó literalmente en la puerta, con lo cual imposible hacer una foto con una buena perspectiva sin alejarse demasiado del taxi....y con todas mis cosas dentro como que mejor no me iba muy lejos.

Las historias y anécdotas: muchas y muy variadas...

-El desayuno improvisado con P en el aeropuerto de Barajas porque todas las cafeterías de la terminal 1, 2 y 3 de Barajas estaban de huelga (general), sentadas en unos mostradores de facturación con un café de máquina y unas galletas que llevaba en el bolso por casualidad.
-El loco que de repente cuando el avión cogió pista en Barajas se puso a gritar y lo que entendí era “no quiero morir” y “Pakistan”. Pensé que se había colado un suicida pakistaní y que llevaba una bomba lapa, y como yo, todos los que estaban a mi alrededor. En 3 segundos pensé que hasta ahí habíamos llegado.
-Una “declaración” de amor muy improvisada e imprevista en el aeropuerto de Rangún.
-Una visita privilegiada a uno de los pabellones africanos en el Expo.
-La inmensa alegría que le daba a más de uno/a cuando me veían aparecer por los pabellones de la Expo, y es que después de 6 meses en China, sospecho que estaban hasta el moño de chinitos!
-Los dos tremendos masajes deluxe de pies en Pekin.....gracias J.!!!!
-El chino que, con sus 4 palabras de inglés, me ayudó a asegurarse de que cogía el bus correcto al albergue en Hangzhou y, además, me lo quería pagar pensando que no llevaba dinero encima (impagable).
-Una copa de vino en un hutong pekinés con una antigua actriz italiana que nos contó como Miguel Bosé le había salvado la vida en el rodaje de un película.
-Una merienda improvisada en el porche de la cabaña del hotel del Lago Inle.
-Una cena a base de pizzas italianas en el Lago Inle, mi última noche en Birmania, con visita a la cocina incluida. Creo que a los 5 nos sentaron de maravilla.
-La cena de españoles-reunidos-en-Mandalay. Declaración de amor a E incluida.
-Un batido de chocolate muy frío a las 6 de la mañana que me supo a gloria en el aeropuerto de Kuala Lumpur (si, reíros, pero después de 8 días sin leche en Myanmar, mi mono de leche con chocolate creció hasta límites insospechados).
-Ver la puesta de sol desde los templos de Bagan...(preciosa).
-Llenarse de barro hasta (casi) las cejas por ver el mercado más auténtico que he visto nunca en el lago Inle. (Una pena no poder ver los jumping cats!)
-El susto que nos dio al taxista y a mi un turista en medio de una calle en Kuala Lumpur pidiendo ayuda.
-Hacer un Pekin Express en toda regla por las calles de Pekin, arrastrando mi maleta de 20 kgs sin saber donde narices me había dejado el muy c.... del taxista, donde vivía mi amiga y sin que mi móvil funcionase.....eso no lo olvidaré nunca.
-Esa peazo fiesta en el Hyatt de Pekin.

Resumiendo, ha sido uno de los viajes más chulos que he hecho y me reafirmo, cada vez me gusta más Asia. Conseguir combinar todos los vuelos ha sido peor que hacer encaje de bolillos y he dedicado muchísimas horas pero el esfuerzo bien ha merecido la pena. Y repetiría todo el recorrido mañana mismo.

sábado, 11 de septiembre de 2010

La ruta asiatica

Tras varios meses esperando el momento para comprar el billete de avión, por fin, en julio, pude comprar el billete a un precio más que cojonudo, a la que se está convirtiendo en "casi" mi tercera casa, Asia. De nuevo volvemos a ese continente al que le estoy empezando a coger más que gustillo....

Esta vez, lo que iba a ser un viaje entre dos ciudades y dos amigas, ha acabado convirtiéndose en una ruta en toda regla, ruta de 4 semanas que me llevará por 4 países y en la que cogeré la friolera de 14 aviones.

Mi ruta empieza en Hong Kong, el día 30 de septiembre que aterrizaré a eso de las dos y media del mediodía, a tiempo para una estupenda comida con Patri en el vietnamita de al lado de su apartamento, en que estaré los 3 siguiente días intentado ver todo lo que pueda de la ciudad. De ahí, nos vamos a Myanmar (antigua Birmania), 8 días, 5 españoles y un visado por conseguir....(esa parte va a ser "divertida"), lo siguiente será una noche en Kuala Lumpur con el tiempo para ver las Petronas y dormir un poco antes de volar en un asiento que se hace cama a Tianjin (China), y sin salir del aeropuerto volaré a Shanghai, para visitar, entre otras cosas, la Exposición Universal que cierra el próximo 31 de octubre, de ahí a Hangzhou, muy recomendado por varias personas y vuelo a Beijing o Pekin para los amigos, donde estaré los siguientes 7 días viendo la ciudad, la gran muralla china, saboreando el famoso pato pekinés y poniéndome al día con Jessica, a la que no veo desde hace muuuuucho tiempo. La vuelta, vía Qatar, me permitirá hacer una escala loca de 17 horas para ver su capital, Doha, y poder sentir, de nuevo, el sol abrasador del desierto.

Mi nueva maleta, la de la foto, regalo de Juana, espera impaciente el momento de ser estrenada, aún lleva las etiquetas, y lo seguirá haciendo hasta el próximo 28 de septiembre........

viernes, 23 de julio de 2010

Dubai 2009

Aterrizo en la pedazo-novísima- terminal 1 del aeropuerto de Dubai con una hora de adelanto, a eso de las 5 de la mañana del 29 de septiembre. Gracias a mi compañero de trabajo, Tomas, tengo donde quedarme para pasar el día, porque encontrar un hotel barato en Dubai se convirtió en tarea faraónica, y encontrar un couchsurfer también fue complicado.

Salgo de la terminal a eso de las 6 de mañana y el sofocón de calor que me da en los 50 metros que separan la puerta de salida de la terminal y la parada de taxis me deja K.O. Menudo día de calor me espera.

Tomas se ha ido a una reunión a Abu Dhabi pero ha dejado copia de las llaves con el portero de su edificio, lo cual es de agradecer, dado que, como siempre he dormido poco y mal en el avión y el jet lag empieza a hacer estragos.

Decido acostarme un rato para descansar, y eso de las 9 de la mañana arranco. Lo primero una ducha, momentazo ducha. Resulta que el lujo es tener agua fría, si si, reíros pero la gracia que me hizo a mi asarme con el agua….la guía del Lonely Planet dice que en no se que centro comercial (y lo siento pero es imposible acordarse de todos los nombres, yo creo que vi lo menos 15 centros comerciales desde el bus) se coge el bus turístico en plan hop on-hop off, pues a eso de las 11 de la mañana allá que salgo yo a la calle y casi me da otro soponcio. Sorpresa, las paradas de autobuses son cerradas y con aire acondicionado, lo cual no me extraña porque hay que echarle narices para esperar al bus. Enfrente del edificio de Tomas veo una de las paradas de metro, o más levanta-metro podría decir, porque está en alto, que acaban de inaugurar hace 2 semanas parcialmente.

Cinco minutos después consigo taxi y me voy al primer centro comercial del día, agradezco haber tenido la descabellada idea de ponerme de manga larga para evitar quemarme con el sol y no enseñar mucho cacho, porque el calor que hace fuera se traduce en aire acondicionado a tope, y con a tope quiero decir estilo congelador, como te quedes más de dos minutos te tienen que derretir bajo el sol!. Lo primero desayunar, un pedazo de chocolate frappé con una napolitana de chocolate, ¿qué esperabais, unos dátiles? Y con acceso a Internet gratis desde un portátil en mi mesa, así de buen rollito.

La excursión para pasarme por las dos líneas de bus turístico (la roja para el centro de Dubai, la azul para la zona de la costa incluyendo el famoso hotel Burj Al Arab y la “palmera” artificial más famosa del mundo) vale algo así como unos 70 €, total ná.

Los buses son de dos pisos y con aire acondicionado, y tras 20 minutos en bus decido que no es factible bajarse y subirse en todas las paradas, so pena de morir abrasada. Así que me hago la ruta roja, que tarda unas dos horas y en el bus conozco a un australiano-italiano que me acompañará el resto del día. Nos ponemos a hablar como si nos conociéramos de toda la vida. A eso de las 4 cambiamos a la ruta azul, y como aún no hemos comido, corriendo entramos en uno de los centros comerciales a pillar un McDonald’s, si ya se, nada original, pero lo más rápido. Mejor no os cuento la sorpresa que me llevé cuando abrí la caja de mi hamburguesa…

La ruta azul lleva una hora y media en hacerse completa, y cuando llegamos al famoso hotelazo, a todos se nos cae la baba, impresiona verlo en la tele, pero verlo en vivo y en directo, es impactante. Solo me he sentido así con el Opera House de Sidney. El chofer para 5 minutos para que todos podamos bajar y conseguir la foto esperada, solo faltan los camellos y sería perfecta. Mención aparte merece el “Palm Jumeirah”, tremendo el complejo que se están montando, con las islas artificiales. Y el hotel Atlantis, donde se han rodado escenas de Sexo en NY II impresionante también.

La ciudad parece sacada de un libro, lujo a todo trapo en medio del desierto. Eso sigue creciendo, porque se ven grúas por todos lados, alguien me decía “cuando vuelvas dentro de 5 años no conocerás la ciudad”. Y algo de razón tienen.

Terminamos la ruta haciendo el crucero por el Creek, que está incluido en el precio. Cogemos la última salida, la de las 4 de la tarde, y resulta ser un acierto total porque empieza a ponerse el sol y las luces del Dubai antiguo se transforman…es surrealista.

Terminamos a las 6.30 y nos recogen los del tour y nos dejan en el enésimo centro comercial, donde Paul y yo nos dedicamos a ver tiendas, y acabamos entrando al Carrefour (si si, lo mismico que en España) a comprar dátiles, azafrán y cremitas de Olay que allí valen cuatro duros.

Me llama Tomas diciendo que ya está en casa y me despido de Paul y me cojo el taxi de vuelta. Se nos une su novia, una mexicana super alegre y habladora y nos vamos a cenar.

De camino pasamos por una gasolinera a llenar el depósito, tengo curiosidad por saber lo que vale la gasolina en uno de los países famosos por el petróleo, casi me caigo de espaldas: un galón (cerca de 4 litros) está a unos 50 céntimos de euro, hay que joderse.

Me llevan a cenar a un hotel precioso, del que no recuerdo el nombre, y desde el que se ve el Burj Al Arab iluminado de noche. Cenamos en un restaurante italiano rodeados de agua, imitando los canales de Venecia, curioso el detalle de que los huéspedes del hotel son llevados en góndola. Parece sacado de las mil y una noches.

Cenamos estupendamente y de vuelta a casa a eso de las 11 de la noche, me doy una ducha rapidita, que lo del agua caliente ya me lo se y a dormir, ya que mi vuelo a Londres es a las 7 de la mañana y me tengo que levantar a eso de las 3 de la mañana.

De nuevo vuelvo en el A-380, y de nuevo se repite la imagen de los pasajeros con la boca abierta mirando el pedazo de avión. Lo mejor del vuelo es nada más despegar, desde mi ventanilla tengo una panorámica del hotel y la famosa palmera...la foto lo dice todo. No hay mejor despedida de Dubai.

El miércoles 30 llego a Londres con más jet lag, y me quedo hasta el domingo de refugiada en Luton, intentando recuperarme del jet lag, paseando por la ciudad y con una noche de marcha londinense que nunca olvidaré. ^_^

domingo, 23 de mayo de 2010

I am...a lostie


Recuerdo el primer capítulo de Lost. Fue en junio de 2005 cuando yo vivía en Los Alcázares y estaba estudiando para los exámenes de la universidad. Era domingo a media tarde y yo intentaba estudiar mientras tenía la tele enchufada pero sin sonido. Si, vi el primer capítulo sin sonido. Lo que me llamó la atención fue el avión en la playa, pensé que veía una película, pero con la segunda parte del capítulo piloto me di cuenta de que era una serie. Y una que tenía muy buena pinta.

Los primeros 5-6 capítulos no pude verlos, porque era domingo y yo tenía que estudiar, pero en cuanto acabé los exámenes me enganché a la serie, que entonces pasó a emitirse en horario prime time los martes. Y cuando acabó la primera temporada, la volvieron a emitir para aquellos que no pudieron verla desde el principio, ahí pude ver los episodios que me había perdido.

La segunda temporada la vi también en TVE, cuando se emitió con bastante retraso con respecto a Estados Unidos, como siempre. A la tercera ya no pude esperar a que la emitiesen en TVE, directamente me la empecé a bajar de internet en versión original. Ya estaba enganchada.

Después las temporadas 4, 5 y 6 han sido emocionantes. Todas bajándolas por internet y está ultima temporada incluso bajándola horas después de su emisión.

Como todos, tengo episodios favoritos, seguramente el que más "The constant" (la constante) y más recientemente "Ab eterneo".

Soy una "lostie" y como yo, millones más, fans de una serie que ha hecho historia por internet, porque muchas veces los datos de audiencia no han acompañado. Pero las cifras de descargas han sido apabullantes.

Esta noche se emite por fin el esperado final. Final que por un lado deseo ver y por el otro no. Es como si una parte pasada de mi vida acabase. Los fans me entenderán. Yo esta noche pienso madrugar para engancharme a la primera hora de emisión, después tendré que ir a trabajar y el resto lo veré en casa por la tarde.

El ciclo se cierra.

sábado, 8 de mayo de 2010

El taxista coreano y la despedida de Corea

Dice la guía de Gyeongju que fue la capital del antiguo reino de la dinastía de Shilla y que se la conoce como el “museo sin paredes”. En el camino en busca de mi hotel paso por los túmulos que hay en medio de la ciudad y por un par de templos pequeños y con mucho encanto.






El hotel en el que me alojo es un hotel tradicional coreano reconvertido en albergue-backpacker super mega barato, me pillo la habitación individual con baño propio por solo 13 € la noche. La casa se asienta sobre un patio central al que dan todas las habitaciones. Habitaciones muy del estilo japonés y, al igual que en estas, la cama consiste en una especie de manta gruesa y poco más. El hotel ofrece además, pan de molde, mermelada y huevos gratis a los huéspedes para desayunar, y los dueños hablan inglés y son encantadores y para terminar de rematar, por las noches hacen actividades tradicionales coreanas, total, la elección un acierto.

Dejo las maletas y lo primero es pedir que me pongan una lavadora, a estas alturas la ropa limpia empieza a escasear y todavía me quedan 10 días de viaje entre Corea, Dubai y Londres. Una ducha rápida para quitarme el sudor y me voy a hacer una ruta de inspección, paso por los túmulos y llego hasta la estación de autobuses y en el camino de vuelta encuentro un supermercado enorme donde pasaré como una hora dando vueltas investigando que hay en sus estanterías. Esa noche toca hacer cajas con papel coreano en el hotel. Lo bueno es que lo que haces te lo regalan así que en la maleta me traigo una caja preciosísima (la de la foto) y a la cama que mañana espera faena.




Viernes 25 de septiembre. Temprano a la estación de autobuses a coger el bus turístico que hace ruta por buena parte de los monumentos varios a visitar, entre ellos el enigmático e imponente templo de Bulguksa, para mi, de lo más bonito del viaje y el Museo Nacional donde conservan la campana más grande de Corea.

El viaje incluye una parada en un restaurante para comer, me pido, por fin, el bulgogi, a base de ternera y me endiñan una cantidad de platillos que casi salgo redonda del sitio, lo peor s que por accidente acabo con un trozo del famoso chili coreano en la boca y casi me muero del subidón de calor por la garganta…jajaja!! A la vuelta me doy una vuelta por la zona del mercado de la ciudad y me vuelvo al albergue a cenar y mirar el correo por si Chris, mi próximo anfitrión me ha escrito. Efectivamente me ha escrito y me dice que no va a estar el sábado cuando llegue a su casa porque viene justo a la ciudad en la que estoy para una despedida de soltero pero que no hay problema, que me deja la casa para mi el sábado y que nos veremos el domingo. Yo me pregunto en que clase de sitio vivirá que la puerta la deja sin cerrar con llave. Además ha quedado con un taxista para que me venga a buscar a la estación y me lleve a su casa, me da el número del taxista por si se le olvida. Todo muy guay pero yo no puedo dejar de pensar que no me convence la cosa al 100%.



Esa noche toca aprender nudos coreanos, si, tal y como suena, el tema es que nos enseñan como hacer uno de los adornos del traje tradicional coreano, y como la cosa va rápida el dueño luego nos pone a hacer estampados coreanos en papel coreano. Más cosas a la maleta que ya va a reventar.



Sábado 26 de septiembre. Tren tempranito a Andong, última escala de mi viaje y a donde iba con la intención de ver el Festival de Máscaras Tradicionales que se celebra todos los años hacia finales de septiembre y que han cancelado hace unos días por el temor a contagio de la fiebre A dichosa, aunque al final decido seguir adelante con los planes. Aquí me quedo en casa de Chris un inglés de 26 años que trabaja de profesor.

Llego a la estación y el taxi no está esperándome, mala cosa. Después de 15 minutos me decido a llamar al taxista y me encuentro con que apenas habla inglés y que repite como un loro “train station”, por si las moscas me planto en la oficina de turismo y le pido a la coreana que le llame y le pregunte si sabe donde vive mi amigo y la coreana le llama y me dael número de matrícula. Media hora después aparece el taxista, me subo al taxi confiada y….lo que sigue después son 10 minutos de carrera en un taxi y con un señor que no hace más que repetir como un loro 4 palabras en inglés y que no tiene ni idea de donde vive mi amigo….ay ay ay! Ya sabía yo que esto no me convencía. Se empeña en llevarme a comer y cuando me entra el agobio (imaginaos la situación: yo en un taxi que no sabe a dónde va y sin que nadie sepa que yo estoy allí) me pongo a gritarle “gicha” que significa tren, para que me lleve de vuelta a la estación. Allí de nuevo y más tranquila, me conecto a Internet desde la oficina de turismo (todas suelen ofrecer este servicio gratis) a ver si encuentro pistas que me digan donde vive el Chris y dudando entre si buscarme algún hotel por la zona o coger el primer tren de vuelta a Seúl que está a 4 horas.

La coreana de la oficina me viene al rato, yo creo que viendo mi cara de agobio y me dice que ella sabe donde viven los profesores de inglés de la ciudad, me dice que si se que número de habitación es, le digo que si y en un pis pas me imprime un mapa en coreano del sitio y escrito en caracteres coreanos quiero ir a tal sitio, me acaba de salvar la vida!!! Subo a otro taxi enseñándole lo que me acaban de dar y bingo! En 5 minutos el taxista me deja en la puerta de un edificio del que veo salir a un occidental. Llego a la habitación de marras y al abrir, efectivamente esta está sin cerrar con llave, por si las moscas, dejo la maleta y entro sin hacer ruido para asegurarme de que es el sitio que busco y encima de la mesa encuentro un papel en el que pone “Welcome Mary”, por fin, he llegado a casa después de 2 horas perdidas.

El resto de la tarde me dedico a explorar por mi cuenta, en el taxi me he quedado con el camino de la estación a casa y me lo hago andando para ver lo que se tarda y situarme, me quedo con los números de bus que hay escritos en la parada cerca de casa y me doy una vuelta por el centro, descubro con horror que no puedo sacar dinero con mis tarjetas en ningún cajero...mierda, me hace falta cash para aguantar los 2 días que me quedan. A la vuelta cojo el bus y entro a un supermercado a comprar varias cosas como regalo para Chris por tenerme en casa.



Domingo 27 de septiembre. Se me hace tarde y me cojo el bus a la estación para enlazar con el que va a la Hahoe Folk Village a 24 kms de Andong y donde se tendrían que haber hecho las representaciones de máscaras. Es un pueblo tradicional pero de todos los que hay en Corea este tiene dos particularidades, uno representa a los pueblos coreanos hace cientos de años, por lo que es aún más auténtico y, además, vive gente a la que el gobierno subvenciona por ello, por lo que no es el clásico rollo turístico. La putada es que llueve y yo voy sin paraguas. Así que me toca verla corriendo y volverme a Andong porque Chris me avisó que llegaba sobre las 4 de la tarde y quiero estar en casa para cuando llegue.



Chris llega con un resacón considerable tras la pedazo de juerga que se me metió la noche anterior. Nos tiramos hasta las 7 de la tarde hablando de nosotros y nuestras historias. El tío lleva 4 años en Corea y habla un coreano más que aceptable, me enseña también sus cicatrices de guerra de su accidente con moto en Tailandia, total ná. A eso de las 7 nos llama Sulaiman, un singapureño que se queda esa noche también. Nos vamos a la estación de autobuses, cayendo la de Dios, y de ahí a cenar a un buen sitio y barato, mi última cena coreana.

Cenamos en un sitio cerca de casa, y nos ponemos las botas a base de ternera, platillos y para rematar arroz, la “fiesta” nos cuesta a 6€ por cabeza, pagamos entre Sulaiman y yo y a la salida, nos llevamos un afé para el camino, está increíblemente bueno y es gratis, que pena que lo haya descubierto la última noche.



Tras un rato de charlar los 3 a la cama, mi tren al día siguiente es a eso de las 8.30, ya que no quiero arriesgarme de ir justa y que pase algo raro.

Lunes 28 de septiembre. Tempranito en pie y a la estación a coger el tren. Chris se empeña en acompañarme a pesar de que llueve a coger un taxi para asegurarse de que llego sana y salva, sale en camiseta de tirantes, bermuda y chanclas, así a pelo y Sulaiman nos acompaña también. Me da mucha penita despedirme porque, a su manera, se ha portado genial. En la estación compro algo para desayunar y para el viaje y al tren, cuatro horas en las que a ratos me da por echar la lagrimita y no puedo dejar de recapitular lo que ha pasado en 15 días de viaje.

Llego a Seúl y es como volver a casa, la ventaja de conocerlo es que moverse por el metro y la ciudad es súper fácil y, directamente, me voy al albergue a dejar la maleta y salir corriendo a la única cosa que aún no he podido ver, el palacio de Gyeongbokgung (경복궁) uno de los principales del país y asignatura pendiente de los últimos 15 días.




Llego al albergue, me cambió de ropa porque en Seúl la diferencia de temperatura es considerable y hace un calor bochornoso, y corriendo al palacio, pillo la ceremonia del cambio de guardia, veo un trozito, foto y para adentro porque en unas 2 horas cierran y no quiero ir apurada. El palacio lo podéis ver en “Españoles por el Mundo en Seúl”, una preciosidad que a mi me dejó alucinada. El jardín con lago una maravilla y de paso me cuelo en el Museo de Arte Folclórico de Corea donde se cuenta la historia del país, y hay una exposición temporal de “muñecas del mundo” y ¿qué muñecas representan a España?.....jajajaja! la flamenca que nuestras abuelas ponían encima de la tele, jajajaja!! manda huevos!.



De ahí, un breve paseo por Insadong como despedida de Seúl y descubro a un señor con un conejito de angora precioso con el que me hago la foto de turno y corriendo al albergue a cambiarme de ropa y rehacer la maleta completamente para poder irme al aeropuerto. Me lleva 45 minutos organizar el tetris que es mi maleta ahora entre tanta cosa y a las 8 o así tranquilamente me cojo el bus al aeropuerto. Una lagrimita se me escapa mientras veo desaparecer las luces de Seúl……



En el aeropuerto descubro con fastidio que a las 10 de la noche cierran todo, tiendas y restaurantes y mi vuelo es el último del día, a las 12 de la medianoche. Inaudito para un aeropuerto de primer orden. Ya en el avión, más lagrimitas, como me pasa cada vez que me voy de un lugar que me ha encantado. Y próximo destino: Dubai, donde me espera la aventura de 24 horas más loca de mi vida…..

viernes, 7 de mayo de 2010

Gracias Mr Sushi!!!!!

¡¡¡Estoy emocionada!!! acabo de descubrir que mi amigo Mariano, alias Sushi de Anguila, me ha dedicado el personaje del mes en su blog!!!!!!! Un sorpresón que me ha alegrado el día y por ende, una de las semanas más locas, laboralmente hablando, de mi existencia. Nunca antes habían hablado de mi así.....¡¡¡¡Gracias, amigo!!!!
(la foto que ilustra la columna está tomada por el ojo experto de Sushi en su castle, con una bolsa de "gusanitos" coreanos)

lunes, 19 de abril de 2010

20 de abril de 2010

Mañana cumplo 35 años, señoras y señores, y no se si alegrarme o no, de verdad. Lo de los 35 me gusta poco, pero.....un día de estos os doy un sorpresón...je je...quien sabe, a lo mejor aparezco por las Vanuatu lo mismo. A los que se acuerden de mi mañana, gracias por anticipado, a los que no, pues el año que viene más...



Feliz cumpleaños.

생일을축하하다

domingo, 18 de abril de 2010

La paella coreana

Es curioso la idea preconcebida que puede tener una persona sobre la casa de otra, antes de conocerla. Yo me esperaba un rollo no se, tradicional, y me encuentro que el apartamento de Seongah y su marido es como muy normal, casi como sería mi casa, eso si, aunque hay un sofá, la vida se hace sentada en la mesita baja que hay enfrente de dicho sofá.



Las primeras horas en su casa transcurren en medio de una conversación interminable sobre nosotras, nuestras vidas y nuestra formade vivirla. Me llama la atención los puntos de conexión que tenemos, a pesar de estar viviendo en países tan lejanos.

Seongah me instala en la habitación de su hija, en la que hay un piano enorme, y es que la niña da clases de piano una vez a la semana, justo el día que llego yo, con lo que un rato después aparece la profesora y detrás el marido de Seongah, otro doctor, que habla un inglés más que razonable, al igual que la niña, y con los que mantengo una animada charla durante la cena, coreana, por supuesto, y es que los próximos 3 días, Seongah se dedicará a hacerme un repertorio de comida coreana salvo la última noche que yo cocinaré. Me falta por conocer al hijo de la pareja, un adolescente, alojado unos días en casa de un amigo.

Yo pensaba que con la cena y poco más una se iba a dormir y hasta el día siguiente, pues bien, descubro que los coreanos son gente muy sociable y que visitan a sus amigos hasta bien entrada la noche y a los que les gusta trasnochar. Mientras Seongah y yo estamos viendo los horarios del bus turístico de la ciudad llama su marido, y me pregunta si me gusta el helado, le digo que si y cuelga, cuando le pregunto quien era me dice que su marido que ha salido a dar una vuelta con su hija y que vuelven ahora, aparece con una pedazo de tarta de helado con Zeta-Peta del Baskin & Robbins, una cadena de helados que triunfa en Corea. Nos sentamos los 4 a devorar la tarta, y nos dan la 1 de la madrugada de charleta.

Martes 19 de septiembre: Empezamos el día con un auténtico desayuno coreano, Seongah me anuncia que ha conseguido entradas para el concierto de música tradicional coreana que me comentó la noche anterior, así que quedamos a eso de las 7 de la tarde en una de las paradas de metro de la ciudad. Tengo todo el día para mi. La ruta turística no es demasiado sorprendente, y el guía, para variar, no habla ni jota de inglés, así que tras bajar 4 veces del bus decido que paso del tema y me voy a una zona donde hay un mercadillo, pululo un rato y veo con pena un puesto de gatos y perros, además de otros animales, que tienen pinta de no ser vendidos como animales de compañía y me voy a la parada en metro en cuestión, resulta que la estación tiene un centro comercial en el subsuelo que es alucinante así que decido que volveré al día siguiente a explorarlo con más detenimiento. Seongah me quiere llevar a un restaurante que hay al lado del teatro, pero, como está cerrado, acabamos en un chino comiendo unos "fideos negros" (por la salsa que lleva el tazón) y me explica que no son chinos sino la variación coreana de un plato chino, je je, eso me suena a chino-español reinventado.

El concierto lo dan unas señoritas que tienen pinta de ser super mega famosas en Corea a juzgar por la cara de la peña en el teatro, tocan un instrumento musical tradiconal, no recuerdo el nombre y me da una rabia...y luego un par de bailarines interpretan unas danzas tradicionales, la verdad es que es una pasada. Yo salgo alucinada, y a la salida hay otra occidental. El resto todo coreanos, y es que en los últimos dos días, apenas he visto a occidentales, de hecho en 3 días cuento a 9 en total.


Volvemos a casa y aparece el hijo de Seongah, cuando le veo entiendo porque me ha dicho que es un poco rebelde, no pega con el resto de la familia, todos como más clásicos y él con los pelos pincho y una ropa más bien punky. Curioso el adolescente. A eso de las 12 y media de la noche aparecen unos amigos de la pareja y yo, tras las presentaciones de rigor me retiro a la cama. Yo caigo en redondo pero, según me cuenta Seongah al día siguiente, los amigos se fueron a eso de las 3 de la mañana, yo ni me enteré.

Miércoles 20 de septiembre: hoy toca visita al templo de Haeinsa y la famosa Tripitaka coreana, la guía dice que el templo es de una belleza impresionante y que es el más famoso del país. La verdad es que el sitio donde está es una pasada y la tranquilidad inmensa, solo me tropiezo con un occidental en la visita. Me vuelvo a Daegu, es mi última noche y cocino yo, Seongah me ha pedido hacer una paella, así que anoche le pasé los ingredientes que necesitaba y yo decido ir por mi cuenta al supermercado a ver que encuentro para acompañar. Encuentro aceitunas negras y verdes de la marca Borges, y compro una patatas fritas para hacerlas a la murciana y además me paso a comprar una tarta de helado para el postre. Con lo barato que es todo en general , encuentro que la tarta es muy cara, unos 14 € al cambio.

La hija de Seongah se pone a mi lado como ayudante y Seongah va tomando nota de lo que voy haciendo, vamos a hacerla de pollo y al ser el arroz asiático, se hace mucho más rápido que aquí, además, no conseguimos azafrán por lo que queda de color blanco, pero eso sí muy buena. El menú se compone de: patatas fritas con un poco de limón y pimienta, que les explico que es típico en Murcia, unas aceitunas negras y verdes, un poco de carne de ternera que hace Seongah buenísima, una ensalada lechuga y atún y la paella, total una cena española siguiendo los preceptos coreanos del ying y el yang. Trás la cena Seongah me dice que ahora entiende porque le decía que solo los guiris cenan paella, se encuentra muy pesada, así que salimos con su marido a dar una vuelta y acabamos en una cafetería monísima, estilo occidental, cerca de casa, tomando un café. De vuelta a casa yo me dedico a preparar la maleta de nuevo y Seongah mientras charla por el skype con una amiga. Su marido se va a ver a un amigo y aparece a eso de las 12 y pico con un amigo que es el presidente de la asociación que vela por los refugiados de Corea del Norte en Corea del Sur. Muy interesante. Discretamente me retiro a dormir, mañana me espera otro día movidito.

Jueves 21 de septiembre: Seongah se empeña en llevarme a la estación para coger mi tren a Gyeongju, capital del antiguo Reino de Silla, uno de las más importantes de la historia coreana. De camino me muestra dónde estará su futura casa para cuando vuelva a Corea, en la planta 30 del edificio más alto de la ciudad que se está construyendo en ese momento.

La despedida se me hace muy dura, porque se han portado genial, ella y su familia, conmigo. En el tren unas lagrimicas se me escapan, ya me quedan solo 4 días y me está encantado el país. Me zampo una bolsa de unos gusanitos de arroz con miel que he descubierto en el supermercado y que, recientemente, he encontrado en un supermercado en el centro de Londres.

Llego a Gyeongju con un calor horroroso y yo arrastrando maleta, me lleva más de media hora encontrar el albergue tipo casa tradicional coreana y gracias a una coreana que no habla ni jota de inglés pero que en cuanto le digo el nombre del hotel, me coge de la mano y me lleva directamente...
..

lunes, 22 de marzo de 2010

He sido seleccionada!!!

Hace unos días apareció por el facebook uno de los miles de anuncios que aparecen, pero este me llamó la atención, era para una página llamada "Bopki", solo para mujeres, en la que te dan a probar un "proyecto" y luego que el boca a boca funcione. Pues bien, llegué de las últimas y ¡¡¡me han seleccionado!!! así que esta semana se supone que me llegará el pack con todos los productos y hasta mayo a probarlo. Por cierto que me mandan muestras para regalar entre mis amigas...el proyecto en cuestión es el de Frizz-Ease de John Frieda. ¡Mola!. Os iré contando los progresos mientras (espero) consigo terminar de contar el viaje coreano. ^_^

domingo, 7 de febrero de 2010

El momento neozelandés-coreano

Viernes 17 de septiembre: Mi último día en Seúl, me da mucha pena dejar la ciudad porque le he cogido mucho cariño, pero también quiero ver algo más de la Corea más auténtica y desde luego que la ciudad no es el mejor ejemplo. Hoy por fin voy a ver el templo de Changdeokgung después de dos intentos fallidos, me he estudiado el folletito del templo a fondo y tras meditarlo decido que me apunto a la visita guiada de las 9.15 de la mañana ya que me espera un día muy completito y hay que aprovechar, la única pega es que esa visita está en japonés, la de inglés es a las 11.30 de la mañana y no puedo esperar tanto, así que ahí me veis a las 9 de la mañana, con una cara de sueño tremenda en medio de 200 japoneses y la peña mirándome en plan “que coño se le ha perdido a la occidental esta aquí”. Como no me entero mucho de lo que explica la guía coreana-japonesa (jajajaja!!!!) decido que voy por mi cuenta pero ay! no está permitido vagabundear por el templo a tus anchas así que debo permanecer con el grupo si o si, así que me alejo discretamente lo que puedo para hacer fotos a mi antojo y cotillear, en una de estas fotos le pido a un japanika que me la haga y nos ponemos a hablar, resulta que habla inglés el buen mozo (que no buenorro), así que el resto de la visita me la tiro hablando mientras paseamos, hasta casi me pierdo lo bonito del templo que es el Jardín Secreto con el despiste que llevo…aquí el caballero es piloto oficial de las fuerzas armadas del Japón y está 5 días de vacaciones en Corea por aquello de la cercanía, los compañeros (unos 6 tíos más) se lo están pensando en grande a nuestra costa y por el rabillo del ojo veo que nos hacen una foto mientras paseamos, apuesto a que piensan que su compi ha ligado con una occidental jajajaja!!!, la verdad es que la conversación está muy entretenida pero yo debo salir escopetada en cuanto termina la visita guiada.

Me voy al barrio de Bukchon Hanok Village, donde se conservan casas originales coreanas, y entro a un par de calles que parecen sacadas de una película de mafiosos, pero nadie se mete conmigo y yo hago fotos a mi antojo. Y de ahí vuelvo al mercadillo de Namdaemun donde tengo que buscar los relojes que mis padres me han pedido. Me dedico a regatear en un par de sitios y al final me decido por un par de relojes, el de caballero (=el reloj) parece muy amariconado, así que dos puestos más allá veo otro que me gusta más, así que decido comprarlo pero oh! no llevo cash así que tengo que salir pitando a buscar un cajero donde poder usar mi visa, el tema me lleva media hora y otra media hora parando en varias tiendas de cámaras para ver si está la que quiero comprar, no hay suerte, pero encuentro a un coreano que habla un perfectísimo inglés.

Vuelvo y resulta que el puesto donde he visto el reloj está cerrado, así que acabo comprando otro distinto y un poco más caro en un puesto distinto. Para comer me voy al food court del Shinshegae otra vez, y desde ahí me voy a Jongsan Station a buscar mi siguiente parada: un spa coreano auténtico antes de parar en el mercado electrónico situado en la planta baja de la estación de Yongsan y duro 10 minutos del agobio que me entra de tener a todos los coreanos de los puestos dándome el follón.

En Japón visité un “onsen”, en Corea se les llama “oncheon” y para este viaje tenía claro que tenía que formar parte de la experiencia, tras mucho meditar lo que la guía del Lonely Planet recomendaba me decanto por el moderno y lujoso, 7 plantas de edificio dedicadas a esto. Una pasada. Entro y unas coreanas que hablan 4 frases de inglés me ofrecen contratar un paquete de entrada + masaje coreano de una hora
+ mascarilla facial por el módico precio de 60 euros al cambio, decido que porqué no, que me lo he merecido y una coreana muy simpática me acompaña y me muestra en que plantas puedo ir en bolas y donde no y me coge cita con la masajista a las 6 (son como las 4.30 cuando yo llego). Aquí viene la parte divertida, como en Japón, te quedas en bolas, te vas donde están las piscinas y te tienes que bañar y rascar concienzudamente para asegurarte de quitarte la mugre que llevas, eso si, en Japón parecen menos pudorosas que aquí, me da la impresión de que a la juventud le cuesta más desnudarse y pasearse en bolas por el recinto reservado a las mujeres. Me dedico a pasearme por las piscinas, algunas más calientes, otras menos y cuando veo que se me empieza a ir la cabeza con el calor me salgo a las de fuera a que me de el fresco un rato. Poco antes de las 6 me visto y me paseo por las zonas comunes, hay una sala donde la gente simplemente se tumba a pasar el rato y donde, incluso, te puedes quedar a dormir pagando un suplemento ridículo, y es que están abiertos las 24 horas. Alucinante. A las 6 me subo a por el masaje y me preparo pensando en la pedazo de experiencia que me espera….si lo llego a saber antes…..resulta que el masaje tradicional coreano es a base de apretarte con los dedos a base de bien, no se si es que yo soy una quejita o es que la coreana pensó “se va a enterar la güiri esta” lo cierto es que menos disfrutar….entre los nudos que tengo y lo fuerte que apretaba cada vez que me tocaba me encogía, eso si, sin abrir la boca ni una sola vez. Yo me río ahora, pero los siguientes 2 días me dolía todo el cuerpo y hasta me salieron moratones en varios sitios….del spa me voy corriendo porque he quedado con Saúl para subir a la N-Tower y ver Seúl de noche….que bonito!! que pasada!!! Cenamos en uno de los restaurantes de la torre y nos bajamos al centro en el bus y desde allí paseando al albergue, le dejo un ratito solo porque yo tengo que organizar la maleta para el día siguiente y decido que dejaré la mochila con los regalos y cosas extras que he ido comprando estos 6 días. En la habitación me encuentro con Yuko, la japonesa que más me ha hecho reír en los últimos días, está borracha como una cuba, es curioso, no había visto a una japonesa borracha en la vida jajajaja!. Me bajo ya tarde al salón a mi ración diaria con Saúl, y me da un masaje de cabeza siguiendo las técnicas nepalíes (saúl eran nepalíes no?) que aprendió en su paso por el país….que gustazo! Eso si, acabo con el pelo un poco revuelto, pero eso es un mal menor. Jajaja!!! Otra vez acabo en la cama a las tantas y mañana me espera un tren a las 7 de la mañana para llevarme a Busan….

Sábado 18 de septiembre: Hoy voy a conocer a mis primeros “hosts” por obra y gracia del proyecto Couchsurfing. Este proyecto se basa en la siguiente idea: tu tienes un sofá o una cama libre y yo necesito una para dormir esta noche pues me la prestas y nos conocemos. Así de simple. Yo me enteré allá por el verano del 2008 y me apunté, vamos, me abrí un perfil así como en el facebook y el primer movimiento fue antes de irme a Islandia que medio quedé para tomar algo con una islandesa por aquello de que no me fiaba muy mucho de donde me iba a meter, y para este viaje que tenía el problema del alojamiento decidí arriesgarme y darle una oportunidad a esta forma de hacer turismo. Seleccioné muy cuidadosamente a mis anfitriones y la primera pareja me dijo que no porque ya tenían visita, pero acordé visitar a otros dos anfitriones, Seongah en Daegu y Chris en Andong. Estando en Seúl me contactaron los anfitriones de Busan y me dijeron que tenían cambio de planes y que había sitio para mi, que si me interesaba que no tenía más que decirlo, así que aquí va la primera parada couchsurfing del viaje…….

Llego a Busan a eso de las 10 menos algo de la mañana, Shannon me ha avisado de que es mejor que me baje en la parada anterior a la central de la ciudad y desde ahí coger el metro, me ha dado las instrucciones de cómo llegar a su piso pero también me ha avisado de que están pintando las fachadas y si me lío que la llame. Y menciona que el ascensor parece que ya funciona, espero que si porque parece ser que viven en un piso 14….

Busan es la segunda ciudad en importancia del país, en la costa sur, con el puerto de mayor tránsito del país y con mucho turismo occidental, casi más que en la capital.
Llego sin novedad hasta el bloque de edificios donde viven Shannon y Rob pero lo de encontrar que puerta es en la que viven resulta más complicado, al final gracias a un coreano que medio habla inglés me ponen en la puerta correcta. Menos mal que el ascensor funciona. Subo el ascensor un poco acelerada pensando en que clase de gente me voy a encontrar, a ver, por correo parecían super amables e incluso acordamos quedar a cenar ya que nos caímos muy bien, Shannon en neozelandesa, lo cual ayuda y Rob americano, casados y profesores de inglés en Corea, muy típico, y tienen un gato y un perro según dicen en su perfil, pero en persona la cosa cambia…

La primera impresión es fantástica, se les ve muy majos y Shannon es tan o más habladora que yo, lo cual va a ser de gran ayuda, además me hace falta una buena inmersión en el idioma británico, que ya lo estoy echando de menos, hasta le caigo bien a su perra, Tia, me agacho a saludarla y le digo “dame la patita” en español y va y me la da! Jajaja!!! Shannon flipa, y me pasaré el resto de los dos días enseñándole ordenes en español para la perra. El minino es super juguetón, le han puesto Ginga, por el color de pelo.

Lo primero las presentaciones de rigor y la conversación de cómo va el viaje y demás, me explican que viene una amiga americana a dormir esa noche a la que iremos a recoger después, pero como tienen una cama y un sofá no habrá problema para dormir.

Rob es un fanático de la fotografía, me enseña algunos de los trabajos que ya ha hecho y la verdad es que es una pasada, nos hace de comer un poco de arroz con salchichas y salsa picante coreana muy bueno. Rob tiene que hacer unas cosillas así que Shannon y yo decidimos irnos a recoger a su amiga americana Nicole y dar una vuelta por el centro, así me hace una pequeña ruta turística. Shannon me pregunta por mi “afición” a su país y la conversación nos transporta a la Nueva Zelanda que ambas conocemos, ella como nativa y yo como adoptada pero ambas compartimos la misma pasión y eso se nota.

Nicole llega y nos vamos al centro de la ciudad a ver la zona de compras, la estatua del saludo, la torre de Busan (mucho menos impresionante que la de Seúl) donde encontramos que están haciendo un concierto de opera coreana para los abuelitos y a la lonja de pescado, donde lo paso fatal porque no soporto el olor tan fuerte y hay ciertos bichos que me dan pelín de repelus. Decidimos cenar en la zona de la playa de Gwang-an desde donde se ve el puente de colores de Busan, preciosísimo y me meto mi primer festín de “samgyeopsal” (carne cocinada al centro con montones de entrantes)…salimos a 5 € por cabeza, increíble.

Volvemos a casa a eso de las 10 de la noche y Nicole se queda con el sofá y yo con la habitación con cama, la pobre no pega ojo la mitad de la noche porque el gato decide que encima de su cara se está calentito para dormir, en algún momento de la noche Rob se tiene que levantar para encerrar al gato en su habitación.

Domingo 19 de septiembre: Shannon y Rob se van a la iglesia y Nicole y yo decidimos ir a un templo que nos han recomendado para aprovechar la mañana y ver algo más. El templo de Haedongyonggungsa resulta ser una joya, ha sido el que más me ha gustado de todos los que he visto (que han sido muchos), no por espectacular sino por el emplazamiento y la sensación de privacidad que genera. El templo está en un acantilado, por lo que el emplazamiento resulta curioso, dado que casi todos los templos coreanos suelen estar entre montañas, como es domingo hay bastantes coreanos que van a visitarlo y en el camino se montan un montón de puestos y descubro una de las delicatessem contra la que me habían advertido: las larvas de gusano de seda fritas…no comment!. También descubro a mi pesar que está lleno de telarañas considerablemente grandes y unas arañas negras y amarillas que me recuerdan a una venenosa australiana….eso si, mosquitos ni uno, algo tendrá que ver.

Del templo nos vamos a casa donde nos esperan S & R para comer, y de ahí pasamos por la estación a dejar a Nicole que se vuelve a casa y nosotros continuamos camino a la playa de Songdo donde Rob dice que hay unas puestas de sol alucinantes. Vamos en el 4x4 de Rob y el pobre se disculpa la mitad del camino por conducir tan agresivamente como los coreanos pero según explica es la única forma de hacerlo, algo de razón tiene el hombre, son tremendos conduciendo.

A la playa nos llevamos a Tia que causa sensación, los coreanos nos suelen tener perros o animales de compañía y es una moda que se está extendiendo ahora. En la playa hay como otros 200 coreanos esperando a que se ponga el sol, nosotros nos acoplamos con las toallas en un rincón y Rob se dedica a tirar fotos a diestro y siniestro. Por fin llega la puesta de sol, y la verdad, es alucinante, para muestra una de las fotos que saqué con mi modesta cámara. Decidimos cenar en un restaurante que hay pegado a la playa, en el que Rob estuvo, y me meto mi segundo festín de carne, aún mejor que el de la noche anterior…hum! El restaurante es auténtico coreano, con las mesas bajas y sentándose en el suelo en mullidas almohadas, con la salvedad de que los platos acompañantes no te los rellenan ellos cuando se te acaban sino que lo haces tú en un improvisado buffet.

Cuando volvemos a casa, Rob me da una clase magistral de cómo retocar las fotos con el photoshop que nunca olvidaré, y con Shannon hago intercambio de recetas españolas y neozelandesas y a la cama porque el lunes hay que madrugar para coger el tren a Daegu y ellos trabajan.

Lunes 20 de septiembre: Como a eso de las 7 salgo de casa en dirección a la estación central de trenes. La primera experiencia couch ha sido muy gratificante, ahora vamos a por la segunda que es una coreana de 41 años, casada y con dos hijos adolescentes según pone en su perfil. La gracia es que este verano ha estado en España haciendo el Camino de Santiago y en cuanto le pregunté si podía alojarme 3 días en su casa no tardó ni 12 horas en responderme al correo. Resulta que lo de hacer el Camino de Santiago es muy popular en Corea desde que un presentador coreano super famoso en el país lo hizo y a su vuelta escribió un libro sobre la experiencia mística que tuvo…y como los coreanos hacen todos lo mismo, pues hala, uno fue y lo pasó en grande y van 400 detrás.

Antes de llegar a Daegu voy a visitar uno de los templos más famosos de Corea, es el Jijiksa, en un pueblo a unos 45 minutos en tren de Daegu, así que primero voy al pueblo a ver al templo y desde allí me vuelvo a Daegu. Al llegar a la estación de Gimcheon me encuentro con que está lloviendo, primer problema y el segundo problema viene cuando descubro que las taquillas de la estación son muy pequeñas para mi maleta, con esto no contaba, así que decido que me llevo la maleta al templo, que no he venido para nada.

El autobús me deja al lado de un hotel y ni corta ni perezosa me planto allí y le pregunto al recepcionista si puedo dejar la maleta allí mientras subo al templo, no estoy muy segura de que me allá entendido al 100% pero me indica un rincón donde dejarla, así que habrá que jugársela, si alguien me quiere chafar el viaje este es el momento perfecto.

En la guía dice que el sitio donde está el templo es idílico, por dónde está y la paz que se respira, la verdad es que algo de idílico tiene sino fuera por la lluvia que me jode la visita ya que tengo que meterle caña en previsión de que llueva más fuerte, entre otras cosas porque me deje la chaqueta impermeable y el gorro de lluvia en Seúl y voy así, a palo seco debajo de la lluvia.

Cuando bajo a por la maleta está en el mismo sitio donde la dejé sin tocar, alucinante, esta gente es de verdad honesta, creo que he conocido pocas nacionalidades como ellos. El recepcionista me sonríe y tras varias reverencias me voy de vuelta a coger el tren para Daegu.

Seongah ha tenido el detalle de escribirme en caracteres coreanos la dirección de su casa para enseñar al taxista, y me da su móvil por si no se aclara, a eso de las 4 de la tarde después del periplo y la lluvia mañanera llego a la tercera ciudad del país. Y efectivamente el taxista a mitad de camino no se aclara, así que le agarro el móvil y llamo a Seongah para que hable con él. En menos de 3 minutos llego al bloque de edificios en el que vive Seongah, ahora el problema es saber cual es su puerta, pillo a un coreano por ahí y este no se aclara así que acabamos preguntando al señor que hay controlando quien entra y sale y en esto escucho una voz que me llama y ahí está Seongah, jajaja!! muy previsora ella, había bajado de casa para asegurarse de que no me perdía…

jueves, 24 de diciembre de 2009

Feliz Navidad en coreano

Aquí va mi felicitación de este año....(ambientada, por supuesto)
Del blog: http://aprenspan.blogspot.com/

domingo, 20 de diciembre de 2009

El vestido de cuadros coreano (II)

El famoso vestido de cuadros coreano.....