sábado, 15 de septiembre de 2012

Canadá: un "affaire" desde la Expo 92


En agosto de 1992 fui a Sevilla a visitar la Expo 92. Tras varios meses de ver en la tele los pabellones, me moría de ganas por ir a verlos yo misma y con el ayuntamiento de uno de los pueblos de la zona conseguí que saliese a un precio razonable, un paquete de esos "apañaos" con autobús y alojamiento. 


De Sevilla no vi nada de nada, y los 3 días me los tiré en la Expo a todo lo que daba, la casualidad quiso que un compañero del instituto y su familia fueran en el mismo viaje, por lo que estuve muy bien acompañada y eso nos permitió desdoblarnos para poder abarcar más colas, y con ello, más pabellones. 



El primer pabellón que visité, porque así tenía que ser, fue el de Australia, ya que entonces mis huesos andaban "trastornados" con ese país de las antípodas que me llamaba la atención poderosamente desde hacía años. Curioso es que pasé por el pabellón de Nueva Zelanda, y tengo hasta una foto de la fachada con unas rocas y unos pajaros-robot que llamaban mucho la atención, pero como había una cola considerable y para mi era un país casi inexistente al lado de su vecino, pues ni llegué a pisar el pabellón. El de Australia lo pisé lo menos 3 veces, creo recordar. Además, como la cola iba rápida, daba gusto meterse allí. Es curioso como funcionan los recuerdos y la de vueltas que da la vida.


En los dos días siguientes días visité muchos pabellones, evitando meterme en los que tenían colas horrorosas de 2 horas o más. Algunos de países que ahora ya he visitado y que entonces me parecían super exóticos: Singapur, Malasia, Japón, Vietnam... y otros no tan exóticos como Gran Bretaña (que visité al año siguiente), Noruega, Dinamarca, Holanda. Para los que hayáis estado, seguro que recordaréis que, como souvenir, vendían un pasaporte que teníais que ir sellando en los pabellones, yo aún lo conservo de recuerdo. De la Expo de Shanghai, a la que fui hace 2 años, guardo otro pasaporte igual. 

Recuerdo que junto con el de España, el pabellón de Japón, Canadá y el de Fujitsu con su proyección en "3D envolvente" eran de lo más demandado, colas de más de 2 horas lo atestiguaban (ríete tú de las colas de más de 5 horas en algunos pabellones de Shanghai 2010...) y con frustración, vimos que se nos "escapaban" los dos últimos salvo que preparásemos un plan de "ataque". Así que el último día, que sólo íbamos a estar por la mañana, nos plantamos media hora antes de que se abriesen las puertas del recinto para poder entrar de los primeros. El plan era, la mitad nos íbamos a coger entradas para la proyección de Fujitsu ya que daban dos por persona y la otra mitad se iba a hacer cola a Canadá. A mi me tocó ir a Fujitsu, y tras una breve cola, conseguimos entrada para la sesión de las 11.30, si no recuerdo mal, y de ahí corriendo a Canadá a encontrarnos con el resto, que nos costó porque estaban bastante adelantados, así que, "sólo" nos tocó chuparnos una cola de media hora para entrar al pabellón. Nada mal, teniendo en cuenta la cola que ya había cuando salimos a eso de las 11. 

El plato fuerte del pabellón era una proyección en una pantalla curvada de 18 x 26 mostrando las maravillas del país....primera imagen...un rompehielos navegando en medio de un mar de hielo viniendo directamente hacia ti....impresionante....en los siguientes veinte minutos de proyección vi las imágenes más bonitas que había visto hasta entonces. Salí "babeando" y deseando poder visitar ese país alguna vez en mi vida. Es así como Canadá entró en mi "Lista de países por visitar antes de morir". 

Pero las cosas a veces no son tan fáciles, si bien es cierto que si quieres, puedes. No fue hasta el año 99 cuando empecé a viajar de forma más o menos regular, y fue ese primer viaje a NZ el que me despertó de golpe. Recuerdo pasear por Christchurch y en un momento dado venirme un pensamiento a la cabeza que nunca olvidaré, "si he venido hasta lo más lejos que podía viajar desde España y este es el primer viaje que hago fuera de Europa, cualquier otro país al que quiera ir es fácil". Y bien que me he aplicado el cuento. 

Muchos años lo he ido dejando, un año por una cosa, otro año por otra, pero siempre ha estado ahí, esperando a salir. Mi hermana Alicia fue de viaje de novios en mayo del 2004 y se me pusieron los dientes largos de envidia. El año pasado Canadá salió como posibilidad de una extensión de mi viaje americano pero lo tuve que descartar porque me parecía que no era lo suyo, pero pensé que de este año no pasaba, que ahora o nunca. En realidad ha sido el viaje menos "planteado" de todos los que he hecho. Normalmente tomo la decisión entre enero y marzo, y para mayo/junio, cuando lo tengo claro al 100% me compro la guía del Lonely Planet y eso significa que la decisión ya está tomada. Hasta ahí bien, pero yo compré la guía y la dejé abandonada durante varias semanas. En el fondo, aún a pesar de querer ir y haber comprado la guía, no lo tenía claro al 100%, una vocecita me decía que a lo mejor no era buena idea, que si es muy caro, que si en agosto no puedo ir es una putada, que si la crisis, que si había que ahorrar...alguien me preguntó "¿cual es el plan B? no hay plan B" le dije. Más claro agua.

Así que...señoras, señores...ME VOY A CANADÁ DE VACACIONES!!!!!!!! 

Al final la inspiración me vino un día que agarré la guía y empecé a ver posibles rutas, al principio me desesperé al ver las distancias y ver que en septiembre-octubre el tiempo no acompañará demasiado, lo que limita las visitas y que el hecho de ir sola significa que no puedo hacer muchos parques nacionales, lo siento, no me veo corriendo delante de un oso, sinceramente. Así que me lo he planteado como una ruta de iniciación al país, una forma de tomar contacto y dejar para un segundo viaje otros destinos...así que me puse manos a la obra para hacer una ruta que tuviese algún tipo de sentido y que me permitiese ver "ambos lados" del país, eso lo tenía muy claro. Lo primero comprar los billetes de ida y de vuelta, cerrar las fechas de entrada y salida, y empezar a trabajar desde ahí, billetes que cerré en la primera quincena de julio. 
Vancouver tenía que estar incluida, y como en EEUU, opté por viajar desde lo más alejado a lo más "cercano", salvo que al final opté por salir del país por Toronto en vez de por Montreal porque las conexiones son infinitamente mejores. Además, al planear el viaje me encontré con la sorpresa de que me pilla el día de Acción de Gracias canadiense, va a ser bonito ver como lo celebran, aunque no se si podré probar algún pavo de esos típicos.  

La ruta:
Murcia-Londres (hay mejores conexiones desde Paris, pero prefiero hacer noche en Londres a la ida y a la vuelta y aprovechar para ver a mis chicas y hacer comprillas)
Vancouver (5 días)
Jasper (para ver parte de las Montañas Rocosas, 2 días)
Edmonton ( 2 días)
Quebec (2 días. Salvando la distancia en avión)
Montreal (3 días, Acción de Gracias allí)
Toronto (5 días, excursión a las Cataratas del Niágara desde allí, que queda a solo una hora)

Alojamiento:
Este año he pasado directamente de albergues juveniles, por primera vez en un viaje, el año pasado la experiencia de San Francisco y NY no me dejaron muy contenta. Así que he optado por "sofás" en Jasper, Edmonton y Montreal y el resto con Airbnb. Precio medio, sobre los 35€ por noche y en Vancouver y Toronto incluye desayuno. 

Vuelos:
A cargo de Air Transat, una especie de low-cost canadiense de larga distancia. Precio total al cambio: sobre los 700€. No está mal del todo teniendo en cuenta que las compañías regulares salen por unos 800€ mínimo y desde ciudades europeas, en la mayoría de los casos. Air Transat vuela desde España pero sólo a Toronto y Montreal. Vuelo doméstico con Air Canada (Edmonton-Montreal-Quebec) sobre los 250€. Hay alguna otra compañía que supuestamente es más barata, pero en el último paso en el que te salía la cantidad total a pagar, el precio se inflaba considerablemente.

Transporte terrestre:
En esto he tenido una suerte tremenda. Mientras decidía la ruta, fechas y demás, VIA Train Canada publicó una oferta con un descuento del 60% para todos sus trenes, lo cual me vino muy bien para comprar el Vancouver-Jasper (18 horas de tren ni más ni menos) y ahorrarme más de 120€ con la tontería. De nuevo, cuando tuve clara la última parte de la ruta, bajaron los precios de los trenes en la provincia de Quebec también (dos de dos) y el trayecto entre Quebec y Montreal también lo haré en tren. El resto todo autobuses, que comprando con mucha antelación salen tarifas con un ahorro de aproximadamente el 40%. La excursión a Niágara he decidido hacerla por mi cuenta y riesgo finalmente, lo que me dará libertad para pasear a mi antojo y de, incluso, pasar el puente que hace frontera con EEUU. 

Así, a ojo, he calculado que entre viaje, alojamiento y gastos varios, se me irán unos 2.700€, lo cual no está mal del todo considerando que los paquetes turísticos a Canadá de 2 semanas andan por los 2200€ por persona sin contar gastos extras.  

El sábado 22 empieza la aventura.....y por cierto, si no pasa nada, ya tengo destino para el año que viene, y este, no se lo espera nadie.....!!!!!!
  

viernes, 14 de septiembre de 2012

Malta: Everything under the sun


Gaby fue mi “sofá” en Oslo en mayo del 2010, es así como la conocí, gracias a CS, que tantas alegrías me ha dado hasta la fecha. Gaby me alojó 3 noches en su piso bohemio en el barrio de Torshov. Nos llevamos tan bien, que incluso me dejó en casa sola y me encargó ser la anfitriona de una chica rusa, Alya, que iba a quedarse en su casa 2 semanas mientras cubría el festival de Eurovisión que se celebraba ese año en Oslo. Después de eso nos convertimos en buenas amigas y estamos en contacto muy frecuentemente.


Al año siguiente, esto es, el año pasado, en septiembre hicimos un viaje juntas, me llevó a Estonia, a conocer “su” Tallin y volví a Noruega un par de días, y la última noche dormí en la casa de ensueño de su novio en las afueras de Oslo. Yo dormí en una cama con dosel preciosa. La casa parecía sacada de un cuento nórdico. Allí hablamos de que tenía que visitar su tierra natal, Malta, y la oportunidad salió este verano.

Fue decirlo y hacerlo, hablamos un jueves del mes de mayo de la posibilidad de visitar su isla con ella y el viernes estaba comprando el billete porque daba la casualidad de que la Ryanair lo tenía muy buen precio, unos 70€ desde Valencia. Ir a ver una isla tan turística como Malta con gente del lugar tiene muchos incentivos.

Así que tempranito, a eso de las 7 de la mañana del sábado 14 de julio salí para Valencia. Mi vuelo salía a eso de la 10 y llegaba sobre las 12. Como Gaby no llegaba hasta las 6 de la tarde, me lo organizó para que un amigo me recogiese en el aeropuerto y me llevase a ver la isla para aprovechar el día.
Lo primero, un calor asfixiante, casi me muero al llegar y sin apenas sombra donde cobijarse. George, me llevó primero a un pueblo de pescadores y fue ahí donde me quemé, porque cuando me puse protector el mal ya estaba hecho….
De ahí me llevó a varios sitios más, Mdina, Mosta…y por la noche, tras recoger a Gaby de casa de su padre, a Vittoriosa a cenar a un restaurante precioso…para entonces me dolía el cuerpo de las quemaduras. Tuve que salir corriendo a comprar aloe vera para intentar minimizar los efectos. La primera noche, apenas dormí, entre el calor, la humedad y el calor que generaba mi cuerpo….pufffff!!!!!!. El padre de Gaby vive en Sliema, que es donde nos alojamos.

El segundo día nos fuimos a dar una vuelta en el barco de una amiga de Gaby, eso porque había sombra…y nos mareamos las dos, jajajaja!!! pero antes de decidir bajarnos, me di un chapuzón que me supo a gloria, el agua estaba buenísima! Por la noche cenita en un restaurante típico maltés para ponernos al día tranquilamente.

El tercer día, fuimos a la capital, La Valetta, para poder ver la ciudad, aunque eso si, yo cociéndome en una chaqueta de manga tres cuartos para evitar el sol en la medida de lo posible. Y por la tarde, Tony, nos recogió y nos llevó a una playita preciosa en el norte de la isla, Riviera Martinique, que me encantó, muy poco llena, pequeñita, y con un chiringuito en la parte de arriba donde vimos una puesta de sol espectacular…allí acabamos cenando y volviendo a casa ya tarde. Al día siguiente, temprano, tenía el vuelo de vuelta a Valencia.
 
La isla es cuanto menos curiosa, todo muy seco, muy “marrón” (salvo el norte que era más verde), con “piedras históricas” por doquier, un calor asfixiante en verano, un tiempo estupendo el resto del año y los malteses majos aunque un poco reservados y con un acento al hablar inglés muy curioso, es casi un deje italiano. Eso si, conducen como locos y eso que las carreteras no son muy anchas que digamos…ni se os ocurra alquilar un coche si alguna vez vais. El servicio de autobuses es buenísimo y baratísimo, totalmente recomendable. Pero me encantó, la verdad, sobre todo la zona de Sliema, que tiene muuuuucha vida. ¿Os animáis a ir?.


martes, 11 de septiembre de 2012

The American Conquest Part III (and last!)


Petersburg-Richmond-Halloween!!!!!: He aquí el otro “highlight” de mi viaje, pasar Halloween en territorio americano y, a ser posible, pasar uno auténtico. De hecho, las fechas y la ruta las calculé en base a esta fecha para poder pasarlo con mi amiga Sheryl en un pueblicito del estado de Virginia...
A Sheryl la conocí en mayo de 2000 en un albergue de Dublin. Yo estaba “viviendo” allí mientras conseguía un apartamento donde dejarme caer y ella fue la segunda o tercera compañera de habitación. Empezamos a hablar una tarde y acabamos saliendo de marcha por Dublin. Desde entonces hemos seguido manteniendo el contacto, y, gracias a Facebook, ha sido mucho más fácil. Y de paso podía ver una zona muy importante en la historia americana, que de otra forma, seguramente no habría visto.
Sheryl tenía preparada una completísima agenda social para los 5 días que estuve con ella....cenas, compras en outlet, visitas varias y sobre todo meterme en el rollo Halloween, ya que esa era mi petición, poder ver un Halloween de verdad.

Lo primero conseguir un disfraz, tras un rato me decidí por la parte práctica ya que en Petersburg empezó a cambiar el tiempo y a hacer un frío del demonio…así que mini disfraces no. Al final vampira gótica, peluca incluida (como me gustaba esa peluca!).

El sábado antes de Halloween tuvimos una fiesta para adultos en casa de Josh. Me chocó mucho la comida que se suele poner, muy rollo “mexicano reinventado americano”. Me lo pasé bomba, la verdad y de ahí a Fort Lee, la zona militar a las afueras del pueblo de mi amiga…el momentazo de la noche vino cuando, mi amiga de Lady Gaga y yo de vampira, y con frío que te morías a las 12 de la noche, nos hacen salir del coche para registrarlo a la entrada, no vaya a ser que llevemos una bomba o similar, jajajaja!! Cágate lorito. Allí fuimos al pub y estuvimos un buen rato,, aunque aquí lo disfruté menos, me sentía más fuera de lugar pero me vino bien para ver como se mueven los americanos y la música que suelen poner por Halloween. Total, con la tontería, nos acostamos a las 3 de la mañana, después de la discusión de mi amiga con sus vecinos porque tenían una buena fiesta montada y que la policía les visitase porque alguien más, muy cabreado, les llamase…..
El tiempo cambió allí totalmente, hacía mucho mucho frío, y el sábado estuvo nevando en Washington! Por solo 2 días no me pilló!

El día de marras, lunes 31 de octubre, tuvimos un día muy movido….por la mañana últimos preparativos, después de comer al cine (ese momentazo palomitas y bebida tamaño XXXL) y corriendo a casa a volver a disfrazarme para ir al “Trick or treat” con los niños…..ay!…..como en las pelis (eso si, lloviendo si podía llover). De premio me llevé una bolsa considerable de chuches, jejejeje!. De ahí a la fiesta con los padres de los niños, donde probé varias cosas deliciosas entre ellas un cupcake de limón (ay! Los cupcakes…) y corriendo a la excursión para visitar el cementerio del pueblo…si si, eso mismo, de noche, lloviendo…acojonadas estábamos las dos…pero hay que reconocer que la idea es buena.
Y el martes, de nuevo, con todo el dolor de mi corazón, autobús y para la última parada del tour…..















New York: Esta es mi segunda visita a la Gran Manzana, la primera fue en diciembre de 2008, con lo cual los “básicos” ya los tengo controlados. El plan inicial era visitar también New Yersey, pero al final acabo paseando por las zonas que me apetece volver a ver e incluir alguna cosa que se me quedó pendiente, como visitar la Biblioteca de la ciudad y el Puente de Brooklyn.
Después de estar 3 semanas por Estados Unidos llego a la conclusión de que, efectivamente, New York es un mundo aparte. La gente es/ha sido majísima conmigo sin casi excepciones pero en NY son antipáticos a más no poder, vamos, ni en las tiendas tienen algún tipo de simpatía….será que se lo tienen muy creído?.

Aproveché para pasear mucho, a pesar de que hacía ya un frío del demonio y aproveché para hacer las últimas compras. La última noche, volví a Times Square un ratito a modo de despedida y el sábado quedé a pasar el día con mi amiga Irene y su marido y su hija, María. Con ellos comí, nos dimos una vuelta y me llevaron al aeropuerto...allí fue la sorpresa (y mala) del viaje que casi me hace quedarme en tierra.

Continental Airlines me hizo la putada de mi vida, mira que he hecho horas de vuelo, y nunca me había pasado esto, jamas. Resulta que tras probar varias veces, mi reserva no aparecía por ningún lado y cuando preguntamos, resulta que la habían cancelado diciendo que, según su sistema, no había cogido el avión de NY a Seattle a la ida...la única opción que me daban era ponerme en lista de espera y rezar para que alguien no se presentase en el vuelo...nada de upgrade a business (y todo porque mi reserva original era con Tap Portugal) y nada de lo sentimos, nada de nada. Y como plan B, si no podía subir al avión, me acomodaban en el siguiente vuelo 24 horas después!!! como dicen por allí, SUCKS!. Irene y su marido se quedaron fuera esperando a ver si podía subir o no para irme a casa con ellos, se portaron fenomenal porque tampoco podía volver a NY a dormir ya que al día siguiente era el maratón y estaba todo ocupado...y lo peor es que encima llego a Lisboa y la desgraciada que me “activó” la reserva, olvidó activar ese tramo, así que me encontré con el mismo marrón allí, menos mal que el vuelo de Madrid de la TAP iba medio vacío y me lo solucionaron rápidamente.




En cualquier caso, fue un viaje fantástico que no me importaría repetir y que de hecho, repetiré, aunque tendré que visitar otras ciudades, por supuesto!!!!!

lunes, 10 de septiembre de 2012

The American Conquest Part II


Phoenix- Gran Cañón: Había para mi dos “highlights” en este viaje, el primero este, poder visitar el Gran Cañón, el segundo vino un poquito más adelante. Tras darle muchas vueltas, y dado que me apetecía visitar Phoenix, “la ciudad del Valle del Sol”, decidí no alojarme cerca del Cañón y si hacer la excursión desde Phoenix, que son unas 4 horas de subida y otras 4 de bajada, casi como ir a Madrid desde aquí y en un día, total paliza de excursión que mereció la pena, y mucho. Además, decidí tirar la casa por la ventana y hacer también la visita en helicóptero, y fue, a pesar del precio, una de las mejores decisiones que tomé.



En Phoenix probé además una nueva opción de alojamiento que va ganando muchos adeptos y que yo encontré dando vueltas en la red, ya que los albergues no me seducián allí, y no encontré un host  que me llamase la atención demasiado. Se llama AirBNB, es como el Couchsurfing pero pagando y sin la vertiente más social, pienso que al pagar, se pierde la esencia de hacer amigos, pero a cambio tienes una habitación para ti sola (o un sofá) pagando casi el precio de un albergue juvenil.
La chica que me “acogió” en casa vino a buscarme al aeropuerto y me llevó además a un supermercado cerquita de casa para que pudiera comprar para poder llevarme víveres para la excursión del día siguiente. Así que me dio tiempo a eso, llegar a casa, y mientras veía la tele de mi habitación (ya que pillamos una habitación, que sea con todo el lujo posible) preparar todas las cosas para el día siguiente, ya que me esperaba un madrugón de aupa.
Me recogen a eso de las 7.30 de la mañana desde el centro y la excursión visita primero Sedona y la tierra de los indios navajos, todo muy turístico, aunque Sedona me gustó. Por el camino pasamos por una parte del desierto de Sonora donde crecen los cáctus “Saguaro”, esos cuya silueta parece un hombre de pie y llegan a alcanzar una altura de 15 metros. Preciosos, la verdad.
Y llegamos por fin a la primera parada dentro del parque del Cañon, la primera vista es impresionante, verdaderamente te quedas alucinando de lo que estás viendo, da igual las veces que lo hayas visto en televisión o en fotos, y aunque hice una buena colección de fotos, ninguna le hace justicia. La excursión consiste en ir parando en varios miradores y, a la hora de comer parar en una zona llena de restaurantes “fast-food”, momento en el que a mi me llevan para coger mi helicóptero. Soy la única que ha pagado por esa parte de la excursión.
Te llavan a una mini terminal, te registran, te pesan (eso si, ni tú ni nadie ve el peso, por lo menos es discreto) y te ponen un video de seguridad, con el que yo salí pensando ¿si se cae el helicóptero qué se supone que voy a hacer, si no me va a dar tiempo a nada?.
Conforme me llegaba el momento, me iba poniendo más y más nerviosa y cuando nos llevaron fuera a coger el nuestro, notaba como el corazón me latía a todo lo que daba. Hacía tiempo que no me sentía así. He de confesar que estaba atacada y a la vez emocionada, a partes iguales. Nunca había volado en helicóptero antes, y me juego el cuello a que los que leáis esto, todavía no habéis subido a uno, así que risas, las justas. Yo ya os llevo ventaja. La experiencia es ALUCINANTE, quitando que escuchas muchos ruidos que no te son familiares y que tienes un olor a gasolina todo el tiempo, es una pasada levantar el vuelo y de repente “salir corriendo” (video). Te ponen unos cascos con música y con una grabación en tu idioma con los que puedes escuchar al piloto también y que, de paso, quitan un poco de ruido ambiental.
Primero sobrevuelas el bosque que hay antes de llegar y de repente, hay un agujero enorme en los árboles a lo lejos y a ritmo de “Beautiful Day” de U2 (casualidad o no) entras en el Cañón propiamente dicho...no hay palabras, si verlo desde los miradores te deja sin palabras, verlo desde el aire es como darse cuenta de lo inmenso que es el aquello y lo pequeñita que eres tú. Tras sobrevolarlo unos 20 minutos, te llevan de vuelto al helipuerto, donde te hacen la foto típica de los souvenirs y listo. A mi al bajar me espera el resto del grupo pegado a la valla y me saludan como locos. El guía me recoge y al preguntarme que qué tal ha ido, se me queda mirando y me dice “no hace falta que respondas porque tu cara de felicidad lo dice todo”,jajajaja! Es la primera vez que me dicen algo así.
De allí emprendemos rumbo de vuelta a Phoenix, y desde el minibus veo una preciosísima puesta de sol con el desierto de telón de fondo y una banda sónora en el iPod más que apropiada, es uno de esos momentos mágicos...
Al día siguiente tengo el vuelo a Boston y Washington a eso de las 10 de la noche, lo que me deja todo el día para explorar la ciudad. Hace un calor considerable, aunque llevadero, y estamos casi a finales de octubre ya, no me quiero imaginar en verano...Me dedico a pasear por varias zonas comerciales y por el “Old town” que es la parte donde se conservan los edificios más antiguos y descubro que fuera de las zonas comerciales, está todo como muy solitario y que coger un autobus para recorrer 20 avenidas te lleva fácilmente una hora, tal es el tamaño de la ciudad. Al final pululo por varios centros comerciales y llego a casa con el tiempo super justo para cambiarme y recoger la maleta, casi ni me da tiempo a despedirme.

Washington: Un vuelo de 5 horas a Boston y los dientes largos de ver la ciudad que está en la lista de visitas pendientes desde el aire (cachis!) y una pedazo de Blueberry muffin recien hecha que me zampo mientras cotilleo el Facebook y todo porque me empeñé en hacer la conexión una hora más tarde pensando que no me iba a dar tiempo...menos mal que me quedaba el netbook y la conexión para entretenerme esa hora de más. He de decir, que en todos los aeropuertos y autobuses y trenes hay wifi gratis (ya deberían de aprender por este lado del globo terráqueo). Béndito wifi.
Gracias al trabajo de campo previo, descubrí que Washington tiene 2 aeropuertos oficiales, uno que está a tiro de piedra y al que llega el metro, otro que está a tomar por saco, y un tercero no oficial que está más lejos aún pero que es super mega barato. En ese recomendaban no volar porque es donde el gobierno suele probar todos los nuevos cachivaches de seguridad y suelen haber retrasos. Así que opté por pagar más para volar al aeropuerto bueno. El vuelo desde Boston apenas si se nota. Aunque yo llegué reventá después de unas 6 horas de vuelo, una conexión y 3 horas más de huso horario, de repente tenía otro jet lag....

La verdad es que eso de llegar al aeropuerto y poder coger el metro sin tener que calentarte la cabeza mucho más.....da gusto. En Washington me acogieron Dave y Randy, una pareja de gays en sus 50 añitos, viviendo que 3 perros y 8 gatos que se portaron de maravilla conmigo...conocerles ha sido una de las mejores cosas del viaje. Viven en una residencial de Washington, pegada a una parada de metro que está a 3 paradas de la zona del Mall, donde están todos los museos y el Capitolio al fondo.
Llego con tiempo de verles, hablar un poquito, dejar mis cosas allí y salir corriendo a ver la ciudad. Empiezo a dar vueltas por el Mall y de ahí, acabo en el centro de la ciudad, donde localizó un sitio que me recomienda Dave para comer, compró algo de picnic y me voy a buscar un parque, total que llego yo a un parquecito que veo que hay un montón de gente más con picnics (la verdad es que hacía un día impresionante) y me siento yo en un banco en plan “vamos a relajarnos” y de repente me fijo que hay un montón de grupos de gente, una mini manifestación...un montón de policía...anda, ¡si estoy comiendo enfrente de la verja de la Casa Blanca! Jajajaja!!! yo solo me tengo que reír, yo sabía que estaba cerca pero no TAN cerca. Bueno, comemos, hacemos las fotos de rigor y a ver el resto de la zona y a buscar la “Reflecting Pool” de Forrest Gump, y mierda, ¡está en obras! Jajajaja!. En fin. El día lo acabo en el Museo de Historia Americano, que me encanta, está genial y a eso de las 8 aparezco por casa. La única condición que me han puesto mis anfitriones es no llegar más tarde de las 9, lo cual agradezco porque mi cuerpo ya no da para más.
Me llevan a cenar a un restaurante muy americano, de esos que podría salir en cualquier película y a eso de las 11 de la noche me llevan de ruta turística por todos los monumentos de Washington, iluminados y sin turistas....impagable. Aunque solo bajamos del coche un par de veces para tirar una fotos preciosas, pero la ruta bien merece la pena.
El segundo día (de nuevo con un tiempo fantástico) lo dedico a visitar varios museos más, el de Aviación, el de los indígenas (donde mis anfitriones me recomiendan que coma y pruebe el menú-buffet que tienes de distintas tribus) y alguno más y a darme una vuelta por el centro propiamente dicho. Llego hasta Chinatown. El centro me parece muy pequeño en comparación con otras ciudades, y veo que, en cuanto sales de las 4 ó 5 calles donde hay bullicio, en el resto apenas hay movimiento. Esta noche toca cena en un restaurante mexicano, de donde salimos casi rodando...ay, señor! Esta manía de los americanos de ponerte comida como si fuera el último día de tu existencia.
Al día siguiente, con todo el dolor de mi corazón toca coger maletas de nuevo. Está cayendo la del pulpo, y Dave se empeña en llevarme a coger el bus (by the way, 1 dólar de nada gracias a Megabus). Así que acabo medio calada cuando el bus llega por fin. Menos mal que son solo 2 horas de trayecto...