sábado, 15 de septiembre de 2012

Canadá: un "affaire" desde la Expo 92


En agosto de 1992 fui a Sevilla a visitar la Expo 92. Tras varios meses de ver en la tele los pabellones, me moría de ganas por ir a verlos yo misma y con el ayuntamiento de uno de los pueblos de la zona conseguí que saliese a un precio razonable, un paquete de esos "apañaos" con autobús y alojamiento. 


De Sevilla no vi nada de nada, y los 3 días me los tiré en la Expo a todo lo que daba, la casualidad quiso que un compañero del instituto y su familia fueran en el mismo viaje, por lo que estuve muy bien acompañada y eso nos permitió desdoblarnos para poder abarcar más colas, y con ello, más pabellones. 



El primer pabellón que visité, porque así tenía que ser, fue el de Australia, ya que entonces mis huesos andaban "trastornados" con ese país de las antípodas que me llamaba la atención poderosamente desde hacía años. Curioso es que pasé por el pabellón de Nueva Zelanda, y tengo hasta una foto de la fachada con unas rocas y unos pajaros-robot que llamaban mucho la atención, pero como había una cola considerable y para mi era un país casi inexistente al lado de su vecino, pues ni llegué a pisar el pabellón. El de Australia lo pisé lo menos 3 veces, creo recordar. Además, como la cola iba rápida, daba gusto meterse allí. Es curioso como funcionan los recuerdos y la de vueltas que da la vida.


En los dos días siguientes días visité muchos pabellones, evitando meterme en los que tenían colas horrorosas de 2 horas o más. Algunos de países que ahora ya he visitado y que entonces me parecían super exóticos: Singapur, Malasia, Japón, Vietnam... y otros no tan exóticos como Gran Bretaña (que visité al año siguiente), Noruega, Dinamarca, Holanda. Para los que hayáis estado, seguro que recordaréis que, como souvenir, vendían un pasaporte que teníais que ir sellando en los pabellones, yo aún lo conservo de recuerdo. De la Expo de Shanghai, a la que fui hace 2 años, guardo otro pasaporte igual. 

Recuerdo que junto con el de España, el pabellón de Japón, Canadá y el de Fujitsu con su proyección en "3D envolvente" eran de lo más demandado, colas de más de 2 horas lo atestiguaban (ríete tú de las colas de más de 5 horas en algunos pabellones de Shanghai 2010...) y con frustración, vimos que se nos "escapaban" los dos últimos salvo que preparásemos un plan de "ataque". Así que el último día, que sólo íbamos a estar por la mañana, nos plantamos media hora antes de que se abriesen las puertas del recinto para poder entrar de los primeros. El plan era, la mitad nos íbamos a coger entradas para la proyección de Fujitsu ya que daban dos por persona y la otra mitad se iba a hacer cola a Canadá. A mi me tocó ir a Fujitsu, y tras una breve cola, conseguimos entrada para la sesión de las 11.30, si no recuerdo mal, y de ahí corriendo a Canadá a encontrarnos con el resto, que nos costó porque estaban bastante adelantados, así que, "sólo" nos tocó chuparnos una cola de media hora para entrar al pabellón. Nada mal, teniendo en cuenta la cola que ya había cuando salimos a eso de las 11. 

El plato fuerte del pabellón era una proyección en una pantalla curvada de 18 x 26 mostrando las maravillas del país....primera imagen...un rompehielos navegando en medio de un mar de hielo viniendo directamente hacia ti....impresionante....en los siguientes veinte minutos de proyección vi las imágenes más bonitas que había visto hasta entonces. Salí "babeando" y deseando poder visitar ese país alguna vez en mi vida. Es así como Canadá entró en mi "Lista de países por visitar antes de morir". 

Pero las cosas a veces no son tan fáciles, si bien es cierto que si quieres, puedes. No fue hasta el año 99 cuando empecé a viajar de forma más o menos regular, y fue ese primer viaje a NZ el que me despertó de golpe. Recuerdo pasear por Christchurch y en un momento dado venirme un pensamiento a la cabeza que nunca olvidaré, "si he venido hasta lo más lejos que podía viajar desde España y este es el primer viaje que hago fuera de Europa, cualquier otro país al que quiera ir es fácil". Y bien que me he aplicado el cuento. 

Muchos años lo he ido dejando, un año por una cosa, otro año por otra, pero siempre ha estado ahí, esperando a salir. Mi hermana Alicia fue de viaje de novios en mayo del 2004 y se me pusieron los dientes largos de envidia. El año pasado Canadá salió como posibilidad de una extensión de mi viaje americano pero lo tuve que descartar porque me parecía que no era lo suyo, pero pensé que de este año no pasaba, que ahora o nunca. En realidad ha sido el viaje menos "planteado" de todos los que he hecho. Normalmente tomo la decisión entre enero y marzo, y para mayo/junio, cuando lo tengo claro al 100% me compro la guía del Lonely Planet y eso significa que la decisión ya está tomada. Hasta ahí bien, pero yo compré la guía y la dejé abandonada durante varias semanas. En el fondo, aún a pesar de querer ir y haber comprado la guía, no lo tenía claro al 100%, una vocecita me decía que a lo mejor no era buena idea, que si es muy caro, que si en agosto no puedo ir es una putada, que si la crisis, que si había que ahorrar...alguien me preguntó "¿cual es el plan B? no hay plan B" le dije. Más claro agua.

Así que...señoras, señores...ME VOY A CANADÁ DE VACACIONES!!!!!!!! 

Al final la inspiración me vino un día que agarré la guía y empecé a ver posibles rutas, al principio me desesperé al ver las distancias y ver que en septiembre-octubre el tiempo no acompañará demasiado, lo que limita las visitas y que el hecho de ir sola significa que no puedo hacer muchos parques nacionales, lo siento, no me veo corriendo delante de un oso, sinceramente. Así que me lo he planteado como una ruta de iniciación al país, una forma de tomar contacto y dejar para un segundo viaje otros destinos...así que me puse manos a la obra para hacer una ruta que tuviese algún tipo de sentido y que me permitiese ver "ambos lados" del país, eso lo tenía muy claro. Lo primero comprar los billetes de ida y de vuelta, cerrar las fechas de entrada y salida, y empezar a trabajar desde ahí, billetes que cerré en la primera quincena de julio. 
Vancouver tenía que estar incluida, y como en EEUU, opté por viajar desde lo más alejado a lo más "cercano", salvo que al final opté por salir del país por Toronto en vez de por Montreal porque las conexiones son infinitamente mejores. Además, al planear el viaje me encontré con la sorpresa de que me pilla el día de Acción de Gracias canadiense, va a ser bonito ver como lo celebran, aunque no se si podré probar algún pavo de esos típicos.  

La ruta:
Murcia-Londres (hay mejores conexiones desde Paris, pero prefiero hacer noche en Londres a la ida y a la vuelta y aprovechar para ver a mis chicas y hacer comprillas)
Vancouver (5 días)
Jasper (para ver parte de las Montañas Rocosas, 2 días)
Edmonton ( 2 días)
Quebec (2 días. Salvando la distancia en avión)
Montreal (3 días, Acción de Gracias allí)
Toronto (5 días, excursión a las Cataratas del Niágara desde allí, que queda a solo una hora)

Alojamiento:
Este año he pasado directamente de albergues juveniles, por primera vez en un viaje, el año pasado la experiencia de San Francisco y NY no me dejaron muy contenta. Así que he optado por "sofás" en Jasper, Edmonton y Montreal y el resto con Airbnb. Precio medio, sobre los 35€ por noche y en Vancouver y Toronto incluye desayuno. 

Vuelos:
A cargo de Air Transat, una especie de low-cost canadiense de larga distancia. Precio total al cambio: sobre los 700€. No está mal del todo teniendo en cuenta que las compañías regulares salen por unos 800€ mínimo y desde ciudades europeas, en la mayoría de los casos. Air Transat vuela desde España pero sólo a Toronto y Montreal. Vuelo doméstico con Air Canada (Edmonton-Montreal-Quebec) sobre los 250€. Hay alguna otra compañía que supuestamente es más barata, pero en el último paso en el que te salía la cantidad total a pagar, el precio se inflaba considerablemente.

Transporte terrestre:
En esto he tenido una suerte tremenda. Mientras decidía la ruta, fechas y demás, VIA Train Canada publicó una oferta con un descuento del 60% para todos sus trenes, lo cual me vino muy bien para comprar el Vancouver-Jasper (18 horas de tren ni más ni menos) y ahorrarme más de 120€ con la tontería. De nuevo, cuando tuve clara la última parte de la ruta, bajaron los precios de los trenes en la provincia de Quebec también (dos de dos) y el trayecto entre Quebec y Montreal también lo haré en tren. El resto todo autobuses, que comprando con mucha antelación salen tarifas con un ahorro de aproximadamente el 40%. La excursión a Niágara he decidido hacerla por mi cuenta y riesgo finalmente, lo que me dará libertad para pasear a mi antojo y de, incluso, pasar el puente que hace frontera con EEUU. 

Así, a ojo, he calculado que entre viaje, alojamiento y gastos varios, se me irán unos 2.700€, lo cual no está mal del todo considerando que los paquetes turísticos a Canadá de 2 semanas andan por los 2200€ por persona sin contar gastos extras.  

El sábado 22 empieza la aventura.....y por cierto, si no pasa nada, ya tengo destino para el año que viene, y este, no se lo espera nadie.....!!!!!!
  

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