Son las 14.44, hora del Pacífico del sábado 29 de septiembre.
Llevo ya casi 17 horas en un tren camino de Jasper en las Rocosas canadienses y
uno de los parques nacionales de este país.
Aterricé el domingo pasado, tras pasar 24 horas en Londres,
donde, como siempre, disfruté de lo lindo, aunque dormí más bien poco. En
cualquier caso, siempre es una delicia pasar por Londres aunque el tiempo allí
sea siempre demasiado breve.
De momento, la cosa va sobre ruedas, Vancouver me ha servido
para una primera toma de contacto con el país y para recuperarme del jet lag,
que suele causar estragos en mi cuerpo, no importa cuantas veces vuele
atravesando no se cuantos husos horarios, siempre lo llevo mal.
El primer día me apunté a un tour gratuito como primera toma
de contacto de la ciudad que me vino muy bien, al igual que en las ciudades norteamericanas, orientarse es muy fácil ya que suelen estar hechas en forma de "cuadrados", el transporte público aquí es
muy bueno también, así que hacerse con la ciudad fue fácil, eso si, poco más
pude hacer el lunes porque a las 6 de la tarde me caía de sueño, así que retiré
tranquilamente a mi casa y habitación, encontrada a traves de Air BnB, una muy
buena idea.
El segundo día además de pasear por la ciudad y ver otras
zonas que aún no conocía, hice una excursión que planeé casi en el último
momento y que me encantó, montar en hidroavión para ver la ciudad y la zona de
las montañas que la rodean desde el aire...madre mía! Emocionante! Desde luego
un dinero bien invertido.
El miércoles hice una excursión muy especial, encadené un
tren y dos autobuses para bajar hasta Surrey, concretamente a 28 avenidas de la
frontera americana para buscar el lugar en el que se filmó las escenas de la
casa de Bella de la película Luna Nueva de la Saga Crepúsculo, lo encontré si
pero para mi desilusión, descubrí que ya no existía la casa como tal, se ve que
la montaron como decorado y con las mismas la tiraron abajo, jajaja!! oh well,
never mind. Me quedé explorando la zona y de ahí volví al centro para irme
directamente al cine en el que se rodó otra de las escenas, esta vez si, sigue
ahí, igualito que en la peli, el chico de la entrada se portó genial porque me dejo
entrar y curiosear sin problema. Jajajaja! Vaya friki que estoy hecha.
El jueves fui al acuario de la ciudad gratis gracias a que mi
host trabaja de voluntaria por lo que me llevó con ella. Menos mal, porque es
una pasta. El acuario pequeñito pero bien surtido y organizado, y como a mi me
encanta ver bichos, pues disfruté de lo lindo. De ahí a explorar un poco de
Stanley Park, solo un poco porque es inmenso, y se necesita un día
exclusivamente para verlo y por último visita a Granville Island y su mercado
para hacer una comida más que tardía, al final se me hizo bien tarde. La verdad
es que salvo una pequeña parte del mercado, el resto no me convenció en
absoluto.
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