Mi abuela se llama Carmen, me pusieron su nombre en su honor. Mi abuela fue mi niñera muchas veces cuando era pequeña y pasaba casi todos los fines de semana en su casa, me arropaba antes de irme a dormir y durante mucho tiempo dormía en su enorme cama de matrimonio. Mi abuela me llevaba a misa todos los domingos, y ojito con quejarse. Mi abuela lo guarda todo, hasta lo inimaginable, abrir cajones en su casa resultaba ser una aventura deliciosa porque nunca sabías que ibas a encontrar, en eso he salido a ella. Mi abuela hace unas croquetas de pollo, un zarangollo y un arroz con habichuelas que te mueres de bueno. Mi abuela tuvo que aguantar mis juergas universitarias de los jueves y mis encierros voluntarios en época de exámenes ya que viví en su casa durante el tiempo que tardé en hacer Turismo, eso si, era un despertador infalible porque como no me levantase a mi hora la tenía aporreando la puerta para asegurarse de que me levantaba. Mi abuela tiene unos cojones muy buen puestos, era testaruda como ella sola y muy ordenada, en eso también he salido a ella. Mi abuela es como mi segunda madre.
Mi abuela murió hace dos días a la edad de 85 años.
In loving memory.
4 comentarios:
Ánimo, Mary. Seguro que a tu abuela Carmen le hubiera gustado mucho esta entrada.
Gracias por los ánimos Wunderk.
Lo acabo de leer (qué ironía, el día de tu cumple!), y me he emocionado mucho... Mucho ánimo, Mary...estoy con Wunderk...tu querida abuela te mira desde el cielo entre orgullosa y emocionada... Besicos, guapa...
Una ironía si, pero seguro que me perdonarás que no te lo contase en la fiesta de la Conch, la herida estaba muy reciente y abierta, de hecho esa fue mi primera salida después de. Gracias por tus palabras, yo también me he emocionado.
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