viernes, 5 de septiembre de 2008

Islandia II

Hay varios detalles que omití en mi anterior entrada y que quiero contaros:
-Reykjavik: no es una ciudad que se parezca a nada de lo que hayas visto antes, ni siquiera a sus "vecinas" nórdicas. Es una ciudad hecha con edificios más bien bajos (4-5 pisos de altura máximo), sin rascacielos y sin agobios de gente, tanto que una se pregunta si realmente es una ciudad. Yo más bien la definiría como un pueblo grande. Además es muy segura, es increible no tener ninguna sensación de peligro, ni siquiera a altas horas de la noche. Y eso se agradece teniendo en cuenta que cada vez más hay problemas de inseguridad en nuestro entorno.

-La guía dice que la vida de los islandeses transcurre entre las aguas termales de las piscinas y en la misma laguna azul. La laguna azul parece sacada de una película, aunque sea la visita obligada y la n.1 de todo el pais y tenga mucho de rollo turista, la verdad es que impresiona enormemente verla con tus ojos, yo me quedé con un "guau" en la boca cuando salí a las piscinas. Y si es verdad, que parece que la gente se relaciona más por aquello de que están relajaditos. Aquí uno va a un spa a cerrarse en si mismo, allí se va a relacionarse con la gente. Pude comprobarlo el último día cuando fui a una de las piscinas públicas de la ciudad. La peña parece que se relaciona con los demás bastante más de lo que esperas o estás acostumbrad@.

-De los islandeses: la verdad es que son cuanto menos curiosos. Todos hablan inglés en mayor o menor medida (aunque casi todos lo hablan muy bien), son extremadamente educados y simpáticos y, me atrevería a decir, que todos tienen un punto de rareza que les da un toque como místico. Muchos me han preguntado si son muy nórdicos fisicamente y la verdad es que de los países nórdicos a los que he ido (sólo me falta Noruega) es donde más mezcla he visto, hay mucho moreno y pelirrojo (como parte de la herencia de los monjes irlandeses que vivían en la isla). Por supuesto, Björk es una semidiosa en el país y la heroina nacional, está omnipresente en todo. Y esa cumple con la "regla" de rareza que parece invadir a los islandeses.
Continuemos pues con el viaje...
-Lunes 11: la segunda visita a la capi. El día de nuevo empieza temprano, sobre todo porque a eso de las 5 de la mañana se les ocurre a dos gaviotas liarse a tortazos-picotazos debajo de nuestra ventana...la madre que las parió. Por un error de cáculo tuve que hacer cambio de hotel y dejar el albergue, así que me llevó un buen rato tirar de la maleta por medio Reykjavik y localizar el dichoso hotel. Lo bueno es que quedaba a tiro de piedra del centro. Visita a la iglesia más famosa de la capital y decepción al descubrir que están rehabilitando la torre y fachada principal por lo que la foto chula se jode. Adjunto link a la foto buena sacada de internet, ya que la peculiaridad de esta iglesia es que está hecha como homenaje a una de las cascadas más famosas de la isla, que es de rocas de basalto negro, muy impresionante. Desde ahí me hice la visita a la calle de compras, por excelencia, de la ciudad. Me porté bien que conste, sólo miré y tome nota de los trapitos que se vendían, bastante prohibitivo de precio. A la una me apunté a la caminata de hora y media por laciudad de la mano de un guía local y ¡oh sorpresa!: gratis (será de las pocas cosas). La visita muy amena y el guía con ese punto de rareza que os comentaba. Y en el grupo un chato que enseguida captó mi ojo...se aceptan apuestas pero las chicas dicen que parece australiano. Una de las cosas que nos dijo el guía y que ya había oido antes es que Islandia es el país con el nivel de felicidad más alto del mundo según no se que organismo internacional (creo que las Naciones Unidas) pero por otro lado es uno de los países con la tasa de suicidios más alta del mundo...explicación del guía: todos los infelices se suicidan así que sólo quedan los felices. Tiene su aquel la explicación. Tras el paseillo me fui corriendo a coger la excursión para ver a los frailecillos, que son unos pajaros muy "monos" y era una de las cosas que quería hacer. La excursión, de una hora, estuvo muy bien salvo por el hecho de que la mar estaba un pelín picada y el barco parecía que iba a volcar en cualquier momento. Lo más gracioso de estos pajaros es además de su aspecto, con ese pico de colores, la forma de despegar y aterrizar, resulta que son grandes buceadores pero no voladores, así para despegar hacen como los aviones: toman carrerilla corriendo por encima del agua y para aterrizar suelen ser muy patosos, vi unos cuantos dar de bruces contra el agua. La pena es que no puedes acercarte mucho porque echan a volar. A la vuelta, una última ojeada a la calle de las compras y de vuelta al hotel.

Martes 12: el día de las compras (pobre Visa mia). De vuelta al albergue tras el cambio de hotel del día anterior, me cogí el autobus urbano y me fui al centro comercial Kringlan, el mayor del país. De un tamaño parecido al Nueva Condomina. Yo pensaba que la cosa sería ir y volverme de vacio pero que equivocada estaba...la primera sorpresa del día fue al llegar, entré por una puerta lateral y apenas si había gente (serían sobre las 10.30 de la mañana) y lo primero que escucho por megafonía es: ¡¡hoy no me puedo levantaaaarrrr!!....si señor, Mecano en un centro comercial islandés, que me lo expliquen. Entré en la primera tienda y casi me caigo de espaldas cuando vi el precio de los zapatos, pero en la segunda ya arrasé: que si vaqueros, que si pantalón para vestir, que si vestiditio mono...me recorrí todas las tiendas y las plantas pero donde más disfruté fue en el supermercado donde pasé cerca de dos horas recorriendo todas las estanterias e inspeccionando los productos...la otra sorpresa del día fue encontrar jamón serrano ElPozo, ole! tirando para la tierra. Y es que a mi me encanta lo de ir al super de un país y dar vueltas a ver que venden, es algo que me relaja y todo. Total que la "excursión" duró hasta las 5 de la tarde y me volví al albergue cargadita de bolsas. Al final resultó que los precios en plan ropa (asequible eso si, por si la quieres cara la encuentras) no son tan dispares y la diferencia con España es de unos 5-10 euros, lo cual no supone tanto. Vuelta al albergue y me encuentro a una señora majísima que había conocido el primer día, nos ponemos a hablar y me invita a tomar un té. Resulta que es canadiense y está recorriendo el país como yo. Hablamos de los planes de viaje y acaba invitándome a ir a visitarla a Canada, lo cual son buenas noticias porque es el siguiente destino de largo recorrido de mi lista...replanteamos la maleta (que ya va repleta) porque todo no se puede venir conmigo a Akureyri al día siguiente, y dejo muchas de las cosas en una taquilla en el albergue para recogerlas a la vuelta el viernes noche.
Miércoles 13: la ruta F35 o Ruta Kjölur. El paisaje lunar y la desolación pura y dura...

1 comentario:

Conch dijo...

Que chuli, maricona! Me gusta especialmente lo de "replanteamos la maleta", jajaja, me recuerda a mí en Estocolmo, contigo, precisamente. Si es que tienes un peligro con las compras que se contagia (que yo no quería!).
No cuentas si el tío al final era australiano u qué!
Ah! y a Canadá me apunto! Nos hacemos un road trip?
Esta noche me aclaras dudas a la luz de los huertos.
Un beso, apa.