domingo, 3 de marzo de 2013

The Great Canadian Adventure Part III: Montreal, Toronto y las Cataratas del Niagara


En Montreal  me alojo en casa de una pareja canadiense-brasileña, que me dejan sola la segunda noche, ya que el 7 de octubre es el día de Acción de Gracias en Canadá. Ya hace un frío considerable y eso se nota. La ciudad, aunque grande, es muy apañada y como estoy en el centro, las distancias no son muy grandes.

No se cómo pero me hago daño en el pie y voy cojeando por la ciudad, sobre todo el segundo y tercer día, así que como puedo subo al Mount Royal hasta la cima, paso a ver los tambores del Mount Royal y subo a la Tour de Montreal, en la zona me tropiezo con un montón de gente pintada de colores que ha estado haciendo algún tipo de carrera solidaria en la que acaban a batallazo limpio de tizas de colores….menudas pintas.

De nuevo  y aunque en menor medida, se habla mucho francés en Montreal  aunque ya es menos fácil encontrar gente que solo hable francés.

Y el tercer día me cojo el bus a Toronto, última parada del periplo canadiense y donde me esperan un par de platos fuertes del viaje.

En Toronto me alojo en casa de una señora un poco friki y maniática aunque la casa (y mi habitación) están impecables y el barrio es muy chulo y tranquilo a unos 25 minutos en metro del centro.

El primer día quedo con un chico a través del CS para que me enseñe Toronto y me ponga en perspectiva. El centro, o el Downtown, está super concentrado por lo que es fácil moverse y ver los edificios principales. Subo a la torre de Toronto que está considerada una de las 10 más altas del mundo y paseo por la famosa ciudad subterránea  que tiene de todo. Como aquí estoy los últimos cuatro días me da tiempo a relajarme aunque no a verlo todo.

El jueves George, un amigo desde mi época de Polaris, me viene a buscar en su coche desde Cleveland, Ohio para llevarme a pasar el día a las Cataratas del Niagara. La verdad es que aunque las he visto en fotos y en la tele cientos de veces impresiona verlas en vivo y directo. Me hago el famoso crucero para mojarme hasta las cejas y nos metemos en los pasillos que han construido para poder verlas desde atrás y para rematar cenamos en la torre que tiene unas vistas privilegiadas y las vemos de noche también. Y me cojo uno de los últimos buses a Toronto para que George no tenga que conducir tanto y llego justo a tiempo para enlazar con uno de los últimos metros  y el último bus a casa.




El sábado 13 de octubre tengo la vuelta a Londres, pero antes de eso me he dejado el colofón final, un curso de decoración de cupcakes, mi último hobby del que ya hablaré más adelante. Tras una búsqueda intensa encuentro una tienda llamada Le Dolci donde además de vender tartas fondant, cupcakes y macarons hacen cursos. Nuestra anfitriona, Lisa, es un encanto y resulta que conoce España bastante bien, así que las dos horas y media de curso pasan super  rápidas. Aprender lo que se dice aprender no aprendo nada nuevo pero me lo paso bomba y me voy con una caja de 12 cupcakes a casa, bueno al aeropuerto, que se convierten en 8 entre los que tengo que dejar y me zampo, jajajaja!
Y con esto se acaba el viaje, aún me quedarían 24 horas en Londres comprando y peleándome con la maleta pero eso es otra historia…   

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