Miércoles 15 de septiembre: A las 7 y media nos recogen para ir a la excursión en la que se visita la frontera con corea del Norte. La excursión a la que yo voy no es exactamente la que yo quería, yo voy a visitar la DMZ (zona desmilitarizada) y la que yo quería era la visita a Panmunjong. La primera es la franja de dos kilómetros en paralelo que divide las dos Coreas y que se supone que tendría que estar desmilitarizada, como su nombre indica, e, irónicamente, es la zona más armada del planeta, y la segunda es la frontera propiamente dicha donde los guardias de ambas Coreas se
ven las caras a metros de distancia, pero esa está “overbooked” los próximos 7 días y yo no tengo tiempo para esperar en Seúl a que haya plazas libres así que me conformo con la otra excursión que tiene como puntos fuertes el tercer túnel (uno de los túneles de infiltración de los norcoreanos) el mirador a Corea del Norte desde dónde se ve la bandera más grande del mundo y la primera “ciudad” –más bien fantasma- del país y la estación de tren situada en Corea del sur y preparada para cuando la frontera se abra y los viajes en tren puedan ser posibles.
La excursión mola de todas formas, eso de estar en territorio peligroso tiene su aquel. A medio día nos devuelven a Seúl, lo primero es ir a un centro comercial que localicé
en el bus a la frontera muy cerca del City Hall y a comer algo que me muero de hambre!, al final acabo en el sótano del centro comercial comiéndome un okonomiyaki japonés, lo siento, no he podido resistir la tentación cuando lo he visto!, la pega es que es de pulpo y a mi el pulpo…Descubro que al lado de ese centro comercial hay otros dos más, uno especializado en ropa para adolescentes, cotilleo un rato y en la calle encuentro una auténtica calle llena de tiendas como las que estamos acostumbrados aquí, como mola. Andando andando acabo encontrando la catedral-iglesia católica de Seúl. Cuando me canso de cotillear me voy a buscar avituallamiento para la cena y me voy corriendo al templo de Changdeokgung para descubrir que la última visita guiada ya ha salido por lo que no me dejan entrar ya, así que de allí me vuelvo al albergue, allí me junto con Saúl y tenemos otra charla hasta las tantas.
Jueves 16 de septiembre: Hoy toca excursión a Suwon para visitar la fortaleza de Hwaseong, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y rehabilitada en el 90% y con un recorrido de casi 6 kilómetros que me hice por completo. Es la capital del estado adyacente al que preside Seúl pero está tan cerca de esta (30 kms), que la línea 1 del metro de Seúl conecta ambas ciudades en aproximadamente 40 minutos y parece un suburbio de Seúl casi de tanta concentración de casas como hay.
Allá me voy yo provista de mi super guía, llego y lo primero es conseguir la
información local para llegar y demás, en la oficina de turismo encuentro a una coreana jovencita que habla un inglés más que decente (gracias Señor!) y me da un papelito con el bus de ida y de vuelta a la fortaleza y casco antiguo de la ciudad con el nombre de la fortaleza y estación de tren en caracteres coreanos para poder enseñárselo al conductor del bus, muy práctico.
Lo primero y por no leerme la información y mapa antes es que decido empezar a hacer el recorrido por mi izquierda, gran error, para empezar la fiesta hay una subida por una “colina” de cerca de 900 metros, así que cuando consigo llegar arriba subiendo parte por las escaleras y parte por la rampa estoy en estado de shock casi, sudando a mares (hace un calor horroroso) además de que la inteligente de yo, se ha dejado el repelente de mosquitos y una manada de estos chiquitines se ha cebado con mi brazo izquierdo….¡la madre que me….! En fin. Menos mal que las vistas
merecen la pena y el recorrido también. Me lleva cerca de 2 horas hacer el recorrido entero que acaba en una bajada de 4 escalones casi a ras del suelo (a la próxima empiezo por el lado derecho) y cotilleando en el mercado del pueblo antes de volverme a la estación. Allí llego muerta de hambre y descubro que dentro de la estación hay uno de estos sitios de comida que tanto adoro, así que me dedico a cotillear por los distintos puestos a ver que encuentro. Una señora está haciendo una especie de pan de pita con algo rosado dentro que me llama la atención, me quedo mirando e intento preguntar que es, pero la señora evidentemente no habla ni jota de inglés, total que muy práctica ella, agarra unas tijeras, coge uno de estos panes, lo corta en pedacitos y me lo ofrece, ¡guay!, está bueno, es como un pan con algo dulce y frito, me saco la guía y le enseño el apartado de comida haciendo señas para que me diga como se llama, me señala una palabra “hotteok”, efectivamente, pan de pita con una especie de alubias rosadas dulces según la guía. Al final acabo arramblando con un paquetito con dos de esas, en otro puesto descubro algo que parece “mandu”, me acerco y directamente pregunto “mandu?” y la señora me echa una sonrisilla al tiempo que me hace que si con la cabeza, me llevo un paquete de 6. Decido que como voy justa de tiempo para llegar al templo que ayer no pude ver, comeré en el metro de vuelta, el otro error del día, el metro va a reventar así que imposible sentarse y ya no te digo comer de pie. Eso si, descubro que los coreanos son muy cotillas como los españoles, jajaja!, al menos 4 tíos se me acercan en el trayecto a cotillear que es esa bolsa que llevo en las manos y que huele tanto, casi todos aciertan al acercarse más.
Llego de nuevo al templo y de nuevo me quedo fuera, el templo cierra en media hora y ya no puedo comprar la entrada, eso me obliga a cambiar la ruta para el viernes. Aún no he comido y estoy que me subo por las paredes, así que me voy al albergue y me encuentro con Saúl que está haciéndose uno de sus platos
vegetarianos en vez de esperarme para cenar así que me como parte de lo que llevo y decido dejar el resto para más tarde. Esa noche nos vamos los dos a ver la proyección digital y exhibición de taekwondo que hay en la “plaza del pirulí” (como yo la llamo) al comienzo del Cheonggyechun Stream. Llegamos a las 8 menos algo de la tarde y mientras paseamos por el stream, es una pasada, un riachuelo con un espacio para sentarse, pasear, ver documentales, en medio de la ciudad pero con un relax pasmoso. Vemos la proyección digital que está genial (aquí va el video) y como nos perdemos el principio buscando un buen ángulo para sacar fotos, esperamos a la segunda 15 minutos después ya preparados. De ahí nos movemos a la parte donde está la exhibición de taekwondo. Para él que no lo sepa, este deporte es originario de Corea así que si ver una cosa de esas aquí puede ser alucinante verla en su tierra y con la gente originaria es una pasada. Saúl y yo estábamos alucinados todo el rato con la cantidad de tablas que pudieron romper, aquí va la secuencia de una de esas…

La excursión mola de todas formas, eso de estar en territorio peligroso tiene su aquel. A medio día nos devuelven a Seúl, lo primero es ir a un centro comercial que localicé
Jueves 16 de septiembre: Hoy toca excursión a Suwon para visitar la fortaleza de Hwaseong, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y rehabilitada en el 90% y con un recorrido de casi 6 kilómetros que me hice por completo. Es la capital del estado adyacente al que preside Seúl pero está tan cerca de esta (30 kms), que la línea 1 del metro de Seúl conecta ambas ciudades en aproximadamente 40 minutos y parece un suburbio de Seúl casi de tanta concentración de casas como hay.
Allá me voy yo provista de mi super guía, llego y lo primero es conseguir la
Lo primero y por no leerme la información y mapa antes es que decido empezar a hacer el recorrido por mi izquierda, gran error, para empezar la fiesta hay una subida por una “colina” de cerca de 900 metros, así que cuando consigo llegar arriba subiendo parte por las escaleras y parte por la rampa estoy en estado de shock casi, sudando a mares (hace un calor horroroso) además de que la inteligente de yo, se ha dejado el repelente de mosquitos y una manada de estos chiquitines se ha cebado con mi brazo izquierdo….¡la madre que me….! En fin. Menos mal que las vistas
Llego de nuevo al templo y de nuevo me quedo fuera, el templo cierra en media hora y ya no puedo comprar la entrada, eso me obliga a cambiar la ruta para el viernes. Aún no he comido y estoy que me subo por las paredes, así que me voy al albergue y me encuentro con Saúl que está haciéndose uno de sus platos
Cuando terminamos, el presentador sacó a todo el mundo al escenario y yo por estar en primera fila sacando fotos acabé arriba también con todos los deportistas jajajaja!!!.
De allí nos vamos al concierto de jazz que hay en el City Hall, donde llegamos para ver las últimas canciones. Dando un paseo tranquilamente volvemos al albergue, es increíble que esté todo el mundo en la calle, no hay sensación de inseguridad en absoluto ni siquiera de noche. Esa noche Saúl y yo nos dedicamos a ver videos en You Tube, yo le introduzco en el mundo de los Martes y 13 y él en el de los “huevos mexicanos”, otra vez hasta las tantas y mañana me toca madrugar que tengo guía turística en japonés…..
De allí nos vamos al concierto de jazz que hay en el City Hall, donde llegamos para ver las últimas canciones. Dando un paseo tranquilamente volvemos al albergue, es increíble que esté todo el mundo en la calle, no hay sensación de inseguridad en absoluto ni siquiera de noche. Esa noche Saúl y yo nos dedicamos a ver videos en You Tube, yo le introduzco en el mundo de los Martes y 13 y él en el de los “huevos mexicanos”, otra vez hasta las tantas y mañana me toca madrugar que tengo guía turística en japonés…..
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